Escándalo en Medios: 7 de cada 10 Periodistas Mexicanas Sufren Acoso Sexual Laboral, Alerta CIDH
Publicado elLa CIDH alerta que más del 70% de periodistas mexicanas sufre acoso sexual en el trabajo. Un estudio de 2019 revela agresiones de colegas y jefes, y la falta de protocolos eficaces. Urge implementar medidas para un entorno laboral seguro.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha emitido una advertencia sobre la prevalencia del acoso sexual en el ámbito laboral de las periodistas mexicanas. Según un informe reciente, más del 70% de las comunicadoras en el país han experimentado o están experimentando situaciones de hostigamiento sexual en sus puestos de trabajo, una cifra que expone la profunda vulnerabilidad y los desafíos sistémicos que enfrentan en el ejercicio de su profesión.
Esta revelación se basa en un estudio detallado realizado en 2019, que encuestó a 392 mujeres periodistas en México. Los resultados indicaron que el 72% de ellas había sido víctima de acoso sexual. Las agresiones, según el informe, provienen principalmente de colegas, incluyendo tanto a jefes inmediatos como a compañeros de trabajo, ya sea dentro del mismo medio o de otras organizaciones periodísticas.
La "Redacción: Primer Ámbito de Riesgos" y las Formas de Acoso
El documento de la CIDH subraya que, para muchas periodistas, la propia redacción se convierte en "el primer ámbito del que surgen los riesgos, la vulnerabilidad y la sensación de abandono". Este ambiente, que debería ser un espacio seguro para el desarrollo profesional, se transforma en un caldo de cultivo para conductas inapropiadas y perjudiciales.
Las formas de hostigamiento sexual denunciadas son variadas y profundamente intrusivas. Incluyen desde tocamientos indeseados e intentos de besar a las colegas, hasta ofrecimientos de ayuda profesional o favores a reporteras jóvenes a cambio de relaciones sexuales. Asimismo, se reporta la recepción de mensajes con contenido sexual explícito, lo que crea un ambiente de trabajo hostil y degradante.
La visibilización de esta problemática no es nueva. En 2019, numerosas periodistas mexicanas utilizaron la etiqueta #MeTooPeriodistasMexicanos en redes sociales para compartir sus testimonios y denunciar públicamente el acoso que habían sufrido en las redacciones, rompiendo el silencio que históricamente había rodeado estas agresiones.
Falta de Mecanismos y Respuestas Insuficientes
Uno de los hallazgos más críticos del informe es la notoria ausencia de mecanismos institucionales efectivos para prevenir y abordar el acoso sexual. La misma encuesta de 2019 reveló que un alarmante 76% de las periodistas indicó que en sus empresas no existía ninguna campaña, curso o acción destinada a sensibilizar sobre el hostigamiento y acoso sexual.
Además, el 56% de las comunicadoras reportó que sus medios carecían de mecanismos o protocolos especializados para presentar quejas sobre estas situaciones. Esta laguna institucional tiene un impacto directo en la capacidad de las víctimas para buscar justicia o apoyo: solo el 18% de quienes experimentaron acoso, hostigamiento o agresión sexual presentaron una queja interna.
Para aquellas que sí se atrevieron a denunciar, las respuestas fueron, en su mayoría, desalentadoras. El 64% de las periodistas que presentaron una queja señaló que la empresa no tomó ninguna medida o que las acciones implementadas fueron insuficientes o ineficaces. Esta inacción no solo perpetúa el ciclo de abuso, sino que también refuerza la sensación de desamparo y desconfianza entre las víctimas.
Impacto en el Desempeño Laboral y Recomendaciones de la CIDH
La violencia y el hostigamiento sexual tienen un impacto significativo en el desempeño laboral y la trayectoria profesional de las periodistas. Otro sondeo de 2019, que incluyó a 284 comunicadoras mexicanas, reveló que el 61% afirmó que la violencia afectaba directamente su trabajo. Esta situación puede llevar a la autocensura, a la limitación de oportunidades y, en casos extremos, a la decisión de cambiar de carrera.
Ante este panorama, la CIDH ha formulado una serie de recomendaciones claras y urgentes para las empresas periodísticas y el Estado. Entre ellas, destaca la necesidad de implementar políticas internas contra la violencia y la discriminación de género, con metas, acciones y plazos concretos, diseñadas con la participación activa de las mujeres que trabajan en cada medio.
La Relatoría también propone la creación de oficinas de género, la capacitación obligatoria para directivos y todo el personal, y la realización de auditorías periódicas con perspectiva de género. Se enfatiza, además, la importancia de establecer criterios objetivos para las contrataciones y ascensos que cuenten con la participación de las trabajadoras. Asimismo, la CIDH subraya que estas medidas deben tener un enfoque interseccional, considerando las experiencias de mujeres indígenas, afrodescendientes, con discapacidad y LGBTI.
Es fundamental abordar la precariedad laboral y la baja representación de mujeres en puestos de mando. En 2020, de 22 medios impresos o digitales revisados, solo 4 tenían paridad o mayoría de mujeres en cargos directivos o de coordinación; en dos no había ninguna mujer en esos puestos. De 280 cargos jerárquicos relevados, solo el 22% eran ocupados por mujeres, lo que evidencia una barrera estructural adicional para el avance y la protección de las mujeres en el periodismo.
La advertencia de la CIDH no es solo un llamado de atención, sino un recordatorio urgente de la necesidad de transformar los entornos laborales en los medios de comunicación mexicanos para garantizar un ejercicio periodístico libre de violencia y discriminación para todas las mujeres.