Alto el Fuego en Gaza Pende de un Hilo: Resistencia de Hamás en Rafah Amenaza la Estabilidad Regional y Negociaciones Clave
Publicado elEl alto el fuego en Gaza se tambalea. Decenas de milicianos de Hamás se resisten a rendirse en Rafah, complicando los esfuerzos de mediación y la implementación de un plan de paz crucial.
La Franja de Gaza se encuentra en un estado de precario equilibrio. El frágil alto el fuego, que entró en vigor el pasado 10 de octubre, no logra consolidarse, en gran parte debido a la persistente resistencia de milicianos de Hamás en Rafah, al sur de Gaza. La situación es de extrema tensión, con mediadores internacionales buscando activamente una solución para la presencia de decenas, y según algunas fuentes, incluso centenares, de combatientes de Hamás que se ocultan en túneles bajo la ciudad, más allá de la denominada “Línea Amarilla” que delimita las zonas bajo control israelí. El grupo palestino ha manifestado de forma categórica que sus combatientes no se rendirán, una postura que Israel rechaza rotundamente, negándose a concederles paso seguro a áreas de la franja que no están bajo el control de sus tropas. Este estancamiento representa un obstáculo crítico para el avance del plan de paz y suscita profundas preocupaciones sobre una posible reanudación de las hostilidades.
El acuerdo de alto el fuego actual, impulsado por el presidente estadounidense Donald Trump, representó la fase inicial de un plan más amplio diseñado para detener la guerra, asegurar la liberación de los rehenes y garantizar un aumento sustancial de la ayuda humanitaria en la castigada Franja. Si bien la mayoría de los rehenes han sido liberados –20 vivos y los cuerpos de 24 de los 28 fallecidos–, la cuestión de los cuerpos restantes y el desarme de Hamás continúan siendo puntos de fricción importantes. Israel acusa a Hamás de dilatar deliberadamente la entrega de los restos de los rehenes para retrasar el diálogo, mientras que Hamás argumenta dificultades logísticas para localizarlos entre los escombros de la destrucción.
La complejidad de la situación se ve agravada por el control israelí sobre aproximadamente el 53% del territorio de Gaza, incluyendo vastas extensiones de tierras de cultivo, la ciudad de Rafah en el sur y partes de la ciudad de Gaza. Esta partición de facto de Gaza, con el 47% restante bajo control de Hamás donde dos millones de personas residen en campamentos y ciudades devastadas, genera una creciente inquietud en la comunidad internacional ante la posibilidad de que esta división se convierta en permanente. La “Línea Amarilla” se ha establecido como un límite, aunque supuestamente temporal, entre estas dos zonas.
Los esfuerzos diplomáticos se han intensificado, con el regreso de Jared Kushner, yerno del presidente Trump y su enviado especial para el conflicto, a Oriente Medio para supervisar las delicadas negociaciones. Sin embargo, elementos cruciales del plan de paz siguen sin resolverse, como el desarme completo de Hamás, la futura estructura de gobernanza de Gaza y el posible despliegue de una fuerza de seguridad internacional que reemplace al ejército israelí. Se sugiere que las discusiones sobre la reconstrucción podrían limitarse a los territorios bajo control israelí, dado que los países del Golfo se muestran reacios a proporcionar financiación sin la participación de la Autoridad Palestina y un camino claro hacia la creación de un Estado palestino, una perspectiva que Israel, por ahora, rechaza. Los costes de reconstrucción se estiman en una abrumadora cifra de 70 mil millones de dólares.
La situación humanitaria en Gaza sigue siendo crítica. A pesar de que el alto el fuego prometía un aumento significativo de la ayuda, la entrada de suministros enfrenta constantes desafíos. Israel ha habilitado el cruce de Zikim en el noroeste para la entrada de ayuda humanitaria, pero el paso de Rafah, en el sur, permanece cerrado a pesar de estar contemplado en el plan de paz y bajo supervisión israelí. Este cierre se atribuye directamente a la presencia de milicianos de Hamás atrincherados en la zona, donde se han registrado incidentes con tropas israelíes desde la implementación del cese al fuego. Los residentes informan que la prometida entrada diaria de camiones con suministros no se materializa, y la población continúa sufriendo de hambre e inseguridad, a pesar de la llegada de cierta ayuda y combustible. El sector sanitario se describe en un estado de “colapso total”, con miles de pacientes esperando tratamientos urgentes por heridas graves. Desde el inicio del conflicto el 7 de octubre de 2023, más de 69.000 personas han perdido la vida en ataques israelíes en Gaza.
La propuesta de amnistía para los combatientes de Hamás que depongan las armas, sugerida por el enviado estadounidense Steve Witkoff, subraya la complejidad de hallar una solución para los milicianos en Rafah. No obstante, la firme negativa de Hamás a rendirse complica esta vía potencial. El actual estancamiento resalta los profundos desafíos para transformar una interrupción temporal de las hostilidades en una paz duradera, con la amenaza de un conflicto a gran escala resurgiendo sobre la región a medida que las negociaciones se dificultan y persisten desacuerdos fundamentales entre las partes en conflicto. La comunidad internacional observa atentamente, enfatizando la necesidad de estabilidad y una solución integral para evitar una mayor catástrofe humanitaria.
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