Artistas vs. Trump: Ariana Grande y Sabrina Carpenter Lideran la Ola de Prohibiciones Musicales
Publicado elDescubre cómo una creciente lista de artistas prohíben a Trump usar sus canciones en eventos políticos, denunciando el uso no autorizado y la difusión de mensajes controversiales. La batalla legal y pública por la propiedad intelectual.
Una creciente lista de artistas de renombre ha intensificado sus esfuerzos para prohibir que el presidente Donald Trump utilice sus canciones en eventos políticos y contenido digital. La controversia ha alcanzado un nuevo punto álgido con las contundentes declaraciones de Ariana Grande y Sabrina Carpenter, quienes lideran las críticas por el uso no autorizado de su propiedad intelectual con fines políticos.
Ariana Grande, la cantante estadounidense, rompió su retiro temporal de la vida pública para emitir una advertencia a la administración de Donald Trump. Esto ocurrió después de que un perfil de TikTok, afín a la gestión republicana, utilizara su canción “We Can't Be Friends (Wait for Your Love)” en un montaje para difundir un mensaje contra la comunidad transgénero. La publicación, que buscaba respaldar políticas gubernamentales contra la inclusión de personas trans en el ámbito deportivo, provocó la indignación de Grande. En una reacción directa en sus redes sociales, la artista sentenció: “Nunca más uses mi música. Además, tu verdad es falsa”. Esta acción generó un efecto inmediato, logrando que el video fuera editado para eliminar la pista musical, aunque el texto controversial permaneció en la plataforma. Los comentarios en la publicación se llenaron rápidamente de mensajes de apoyo a la comunidad LGTBIQ+ y reproches hacia la cuenta promotora. No es la primera vez que Grande se enfrenta al entorno trumpista por el uso de su música; en junio anterior, había criticado a la Casa Blanca por emplear su canción “Bye” en un video que promovía arrestos realizados por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). En aquella ocasión, su mensaje fue igualmente contundente: “Por favor, no vuelvan a usar mi música en relación con esta barbarie, inhumanidad y atrocidad. ¡Que se joda el ICE!”.
Por su parte, Sabrina Carpenter también ha expresado su firme oposición al uso de su música por parte de la administración. La joven cantante calificó un video similar de “malvado y repugnante” y advirtió: “No me involucréis jamás ni a mí ni a mi música en beneficio de tu agenda inhumana”. En diciembre de un año anterior, Carpenter arremetió contra el gobierno por la inclusión de su sencillo “Juno” para publicitar la estrategia antimigratoria del Servicio de Inmigración.
El fenómeno de artistas que se oponen al uso de su música por parte de Donald Trump no es nuevo, pero la lista continúa creciendo significativamente. Desde que el expresidente inició sus campañas electorales en 2016, el uso no autorizado de canciones en sus mítines y eventos políticos ha sido una constante fuente de controversia. Si bien es común que los políticos utilicen música popular, muchos artistas trazan una línea clara cuando se trata de asociar su trabajo con la campaña de Trump, a menudo debido a desacuerdos ideológicos y la falta de permiso.
Entre los numerosos músicos y herederos de leyendas fallecidas que se han opuesto a que Trump use sus obras, se encuentran nombres tan diversos como The Rolling Stones, Prince, Rihanna, Céline Dion, Kesha, Olivia Rodrigo, Billie Eilish, SZA, Radiohead, The Cure, MGMT, la familia de Tom Petty, Panic! at the Disco, Nik Kershaw (en relación con una canción de Chesney Hawkes), Johnny Marr de The Smiths, Beyoncé, la familia de Isaac Hayes, los herederos de Sinéad O'Connor, Neal Schon de Journey, Neil Young, John Fogerty, Phil Collins, Steven Tyler, R.E.M., Foo Fighters y la familia del ex Beatle George Harrison. Estos artistas han recurrido a diversas acciones, desde declaraciones públicas y publicaciones en redes sociales hasta el envío de cartas de cese y desistimiento a través de abogados.
El marco legal permite a las campañas políticas adquirir los derechos para reproducir canciones a través de organizaciones de derechos de ejecución como BMI y ASCAP. Sin embargo, los artistas tienen la facultad de solicitar que sus canciones sean retiradas de estas licencias políticas. Si una campaña continúa utilizando una canción después de haber sido notificada de su retiro, se arriesga a acciones legales por infracción de derechos de autor, infracción de marca registrada, publicidad falsa o derecho de publicidad. A pesar de estas solicitudes y advertencias, no todas las campañas atienden de inmediato estas peticiones.
La respuesta por parte de la administración Trump a estas objeciones ha sido, en ocasiones, de desestimación. Steven Cheung, director de comunicaciones de la Casa Blanca, comentó en una ocasión que tales quejas solo les otorgan “más atención y más visitas a nuestros videos, porque la gente quiere ver de qué se quejan”. Esta postura subraya la persistencia del conflicto entre la expresión artística y el uso político de la música en el panorama mediático actual, resaltando la importancia de la propiedad intelectual y la voz de los artistas frente a la apropiación de sus obras.
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