Bachelet desafía el rechazo de Kast y consolida apoyo de México y Brasil para la Secretaría General de la ONU

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Michelle Bachelet, con el firme respaldo de México y Brasil, avanza en su carrera por la Secretaría General de la ONU, enfrentando el inédito rechazo de su propio gobierno en Chile liderado por Kast. Descubre los detalles de la contienda.

La carrera para suceder a António Guterres al frente de la Secretaría General de las Naciones Unidas, un mandato que comenzará en 2027, ha entrado en una fase decisiva, marcada por intensas gestiones diplomáticas y un hecho inédito: el rechazo de la candidatura de una aspirante por parte de su propio gobierno. Michelle Bachelet, expresidenta de Chile, se posiciona como una figura central en esta contienda, logrando un robusto respaldo de naciones influyentes como México y Brasil, a pesar del “portazo” del gobierno chileno liderado por José Antonio Kast.

La expresidenta Bachelet, quien ejerció la jefatura de Estado de Chile en dos períodos (2006-2010 y 2014-2018), ha mantenido una agenda diplomática activa y exhaustiva en los últimos meses. Su itinerario ha incluido reuniones con autoridades de la mayoría de los países miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas alrededor del mundo. No obstante, la exmandataria aún no ha logrado un encuentro con Estados Unidos, un actor cuya influencia es crucial en el proceso de selección del próximo secretario o secretaria general. Esta situación se complejiza aún más por la postura de un grupo de 30 legisladores republicanos que han manifestado su oposición a la candidatura de Bachelet, citando diversas de sus posiciones políticas. La aparente reticencia de Washington, o al menos de un segmento de su espectro político, introduce un elemento de incertidumbre en las aspiraciones de Bachelet, especialmente después de una “importante señal” enviada por EE.UU. durante la primera votación informal.

El retiro del patrocinio estatal a la candidatura de Bachelet por parte del gobierno chileno de José Antonio Kast se hizo oficial en marzo de 2026, revirtiendo el apoyo que inicialmente había comprometido la administración de Gabriel Boric. El gobierno de Kast justificó esta decisión argumentando que las posibilidades de éxito de la expresidenta socialista eran “muy bajas”. Los fundamentos de este argumento incluyeron un “exceso de candidaturas latinoamericanas” y una percibida “falta de apoyo” entre las cinco naciones con poder de veto en el Consejo de Seguridad, a saber, Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido. Este pronunciamiento del gobierno chileno ha sido calificado por algunos como “inédito” y un episodio que “quedará en los anales oscuros” de la diplomacia chilena. Lorena Oyarzun, directora de la Escuela de Gobierno y Gestión Pública de la Universidad de Chile, señaló que, si bien la candidatura de Bachelet mantiene su viabilidad, la ausencia del respaldo de su propio país genera interrogantes importantes.

A pesar de este obstáculo interno, Michelle Bachelet ha encontrado un sólido respaldo en la comunidad internacional, particularmente en México y Brasil. Tras el anuncio del gobierno de Kast, ambas naciones latinoamericanas reafirmaron su compromiso con la candidatura de la expresidenta chilena. Fuentes diplomáticas brasileñas comunicaron a EFE que la elección de Bachelet constituye un asunto “prioritario” para el presidente Luiz Inácio Lula da Silva. Elogiaron su trayectoria como una “estadista, conciliadora, firme y decidida”, cualidades que, según su visión, la hacen la persona idónea para abordar los complejos desafíos actuales que enfrenta la Organización de las Naciones Unidas. Además, destacaron que su eventual elección representaría “un gran honor para toda la región”. Por su parte, México también ha reiterado su apoyo en diversos encuentros, reforzando la posición de Bachelet en la carrera.

Esta semana se llevó a cabo la primera votación informal no vinculante, conocida como “straw poll”, entre los 15 miembros del Consejo de Seguridad. Los resultados de este sondeo inicial, aunque no alcanzaron las expectativas de la campaña de Bachelet, revelaron un panorama de 6 respaldos, 5 rechazos y 4 abstenciones. Pese a este comienzo, el equipo diplomático de Bachelet, liderado por el excanciller Heraldo Muñoz, manifestó haber recibido el resultado “con tranquilidad” y anunció que se coordinarán con Brasil y México para definir los próximos pasos. Se anticipa la realización de “varios 'straw polls' en los meses venideros”, lo que augura un período de intensa actividad diplomática antes de la decisión final.

La importancia de esta elección también se ve acentuada por los principios de rotación regional no escritos y la creciente demanda de una mujer en la Secretaría General. Existe la percepción de que, por rotación geográfica, la oportunidad para liderar la ONU correspondería ahora a América Latina. Asimismo, en los 80 años de existencia de la organización, nunca ha habido una mujer al frente de la Secretaría General. Estas circunstancias brindan una “oportunidad” única para que Chile tenga una secretaria general, una posibilidad que, según los expertos, no se presentará nuevamente para América Latina en las próximas tres décadas.

Michelle Bachelet no es la única figura en la carrera. Otros candidatos notables que buscan suceder a Guterres incluyen a Rebeca Grynspan de Costa Rica, Rafael Grossi de Argentina, Macky Sall de Senegal, María Fernanda Espinosa de Ecuador y Olara Otunnu de Uganda. Cada uno de estos aspirantes presenta un conjunto único de credenciales y apoyos, lo que configura una contienda compleja y de desenlace incierto. La dinámica actual, caracterizada por un desafío político interno y un fuerte apoyo regional, posiciona la candidatura de Bachelet como una de las más observadas en esta crucial selección internacional.

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