Cempasúchil, corazón del Día de Muertos, en jaque por el cambio climático
Publicado elEl cempasúchil, ícono del Día de Muertos en México, enfrenta una grave amenaza por el cambio climático. Descubre cómo las lluvias y sequías impactan a los productores y las acciones para preservar esta flor ancestral.
La vibrante flor de cempasúchil, símbolo ineludible del Día de Muertos en México, se encuentra bajo una seria amenaza debido a los crecientes efectos del cambio climático. Cada año, sus intensos pétalos naranjas no solo adornan altares y cementerios, sino que también son considerados un faro para las almas que regresan al mundo de los vivos, según la tradición ancestral. Sin embargo, la continuidad de esta milenaria costumbre y el sustento de miles de familias productoras están en riesgo.
Productores en regiones como Xochimilco en la Ciudad de México, así como en Morelos, Puebla y Michoacán, reportan pérdidas significativas. Las lluvias torrenciales y las sequías prolongadas, fenómenos cada vez más erráticos y severos, han afectado hasta la mitad de las cosechas de cempasúchil este año. El exceso de agua pudre las raíces y favorece la aparición de plagas y enfermedades, mientras que el incremento de las temperaturas repercute directamente en el desarrollo y floración de la planta, resultando en flores de menor calidad que son penalizadas en el mercado.
Lucía Ortiz, una productora local con décadas de experiencia en Xochimilco, lamenta haber perdido cerca del 50% de su cosecha y señala el aumento en los costos de fertilizantes e insecticidas, lo que convierte las ganancias en pérdidas y pone en peligro la economía familiar. A pesar de los desafíos, el valor cultural y económico del cempasúchil es innegable; se estima que la venta de estas flores puede generar cerca de 2.7 millones de dólares para los agricultores mexicanos en 2025.
Ante este panorama, científicos del gobierno están trabajando en bancos de semillas, como el Toxinachcal, para preservar la diversidad genética de las flores nativas de México. La búsqueda se centra en variantes de cempasúchil más resistentes que puedan adaptarse mejor a las nuevas condiciones climáticas, a diferencia de algunas semillas híbridas que, aunque facilitan la comercialización, carecen de la diversidad genética necesaria para enfrentar el cambio climático. Este esfuerzo busca asegurar que la “flor de los muertos” continúe iluminando los caminos de la tradición mexicana en los años venideros.
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