Deshielo ártico revela bacterias 'secretas' que podrían redefinir el ciclo del nitrógeno

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Un estudio revela bacterias fijadoras de nitrógeno ocultas bajo el hielo ártico, redefiniendo el ciclo de nutrientes en la región. Este hallazgo podría impulsar la vida marina y la absorción de CO2, alterando las proyecciones climáticas.

Un reciente descubrimiento científico en el Ártico ha puesto de manifiesto la existencia de comunidades de bacterias fijadoras de nitrógeno ocultas bajo el hielo marino, un hallazgo que podría reescribir nuestra comprensión de los ecosistemas polares y su papel en el ciclo global del nitrógeno.

Investigadores de un equipo internacional, liderado por la Universidad de Copenhague, descubrieron una próspera comunidad de estas bacterias, que hasta ahora se creía incapaz de sobrevivir en las extremas condiciones del hielo ártico. Este hallazgo es significativo porque la fijación de nitrógeno, un proceso donde las bacterias convierten el gas nitrógeno en amonio —un nutriente crucial—, se consideraba limitada en estas gélidas aguas.

A diferencia de los océanos más cálidos, donde las cianobacterias dominan este proceso, en el Ártico son otros tipos de bacterias, las no cianobacterias, las que realizan esta función vital. Estas bacterias son más activas cerca de los bordes del hielo derretido, donde las condiciones ambientales son óptimas para su crecimiento.

La implicación principal de esta revelación es que la cantidad de nitrógeno disponible en el Océano Ártico podría haber sido subestimada significativamente en modelos pasados y proyecciones futuras. El nitrógeno es un nutriente esencial para el crecimiento de las algas, que constituyen la base de la cadena alimentaria marina. Un aumento en la disponibilidad de nitrógeno podría, por lo tanto, impulsar una mayor producción de algas, fortaleciendo la vida marina en la región.

Además, un incremento en la producción de algas podría tener un efecto positivo en el ciclo del carbono, ya que estas absorben dióxido de carbono (CO2) durante la fotosíntesis, lo que potencialmente aumentaría la capacidad del Océano Ártico para capturar este gas de efecto invernadero. Sin embargo, los científicos advierten que, aunque esta podría ser una buena noticia para el clima, los sistemas biológicos son complejos y el impacto neto aún es incierto.

Ante la acelerada retirada del hielo marino ártico debido al cambio climático, se espera que las zonas de deshielo se expandan, creando aún más hábitats favorables para estas bacterias fijadoras de nitrógeno. Los expertos subrayan la importancia de incluir este proceso de fijación de nitrógeno en futuros modelos del Océano Ártico para obtener predicciones más precisas sobre su evolución en las próximas décadas.

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