Trump impacta: 'Será un honor tomar Cuba', declaración que redefine la tensión bilateral
Publicado elTrump declara que tendrá 'el honor de tomar Cuba', marcando un punto álgido en las tensiones bilaterales. En medio de un severo bloqueo energético y apagones, el presidente de EE.UU. evalúa el futuro de la isla.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha generado una significativa conmoción en el ámbito de las relaciones internacionales al declarar este lunes 16 de marzo de 2026, desde el Despacho Oval de la Casa Blanca, que cree que tendrá el “honor de tomar Cuba de alguna manera”. Esta audaz afirmación se produce en un momento de intensas tensiones entre ambos países, exacerbadas por un bloqueo energético impuesto por Washington que ha dejado a la isla caribeña sin una gota de combustible durante los últimos tres meses.
Las palabras de Trump fueron contundentes y ofrecieron una visión sin precedentes sobre sus planes futuros respecto a Cuba. Ante la pregunta de un periodista del corresponsal de la Casa Blanca de Fox News, Peter Doocy, sobre si Cuba seguiría los pasos de Irán y Venezuela, el mandatario respondió: “En verdad, pienso que sería un gran honor”. Profundizando en su declaración, Trump añadió: “Quiero decir liberarla, o tomarla. Creo que puedo hacer lo que quiera con ella, si quiere que le diga la verdad. Es una nación muy debilitada en estos momentos”. Describió a la isla como “una nación fracasada” que “no tienen dinero, no tienen petróleo, no tienen nada”. Sin embargo, también reconoció que Cuba posee una “tierra linda” y “vistas lindas”, calificándola como una “isla preciosa” con un “paisaje bonito”.
La declaración del presidente Trump se enmarca en un contexto de profunda crisis energética y social en Cuba. La isla ha estado experimentando jornadas diarias de apagones de hasta más de 20 horas, una situación que se ha visto agravada por la escasez de alimentos y la falta de transporte. De hecho, Cuba sufrió un nuevo apagón nacional este fin de semana, el sexto en los últimos 18 meses, lo que ha provocado un hastío generalizado y protestas ciudadanas con cacerolazos en la última semana.
A pesar de la retórica firme de Trump, también se ha revelado que existen contactos diplomáticos en curso entre ambos gobiernos. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, confirmó el viernes que funcionarios de La Habana y representantes del Gobierno de Estados Unidos han sostenido conversaciones recientes. Según Díaz-Canel, estas conversaciones están “orientadas a buscar soluciones por la vía del diálogo a las diferencias bilaterales que tenemos entre las dos naciones”. El ministro cubano de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, ha subrayado que este diálogo no incluye asuntos internos ni cambios en los modelos político, económico o social de ninguno de los países.
Trump había anticipado previamente estos diálogos, aunque con un tono distinto, sugiriendo que Cuba “también quiere llegar a un acuerdo, y creo que muy pronto lo lograremos o haremos lo que sea necesario”. No obstante, el mandatario estadounidense ha reiterado que, si bien está hablando con Cuba, su administración priorizará el conflicto con Irán antes de enfocarse completamente en la isla caribeña.
Las recientes declaraciones de Trump son las más contundentes hasta la fecha respecto a sus planes para Cuba. En el pasado, se había limitado a describir a la nación caribeña como “fallida” y al borde del colapso, alentando reformas económicas y pronosticando que “Cuba fracasará muy pronto”. Ahora, ha dejado entrever un interés más profundo, incluso mencionando las “eventuales inversiones que se abran en el sector turístico” una vez que la situación evolucione.
La presión económica impuesta por Washington se ha intensificado desde enero, cuando se estableció un bloqueo petrolero que cortó los suministros de crudo venezolano a la isla. Además, Estados Unidos ha amenazado con aranceles a los países que suministren petróleo a Cuba, a la que considera una “amenaza”. La situación ha llevado incluso a exiliados cubanos en Miami a solicitar a Trump que permita el envío de un barco civil con ayuda humanitaria a la isla.
En resumen, las declaraciones de Donald Trump sobre “tomar Cuba” marcan un giro significativo en la política exterior estadounidense hacia la isla, mezclando una retórica de fuerza con el reconocimiento de diálogos en curso. La profunda crisis energética y social en Cuba añade una capa de complejidad a una relación bilateral ya de por sí tensa, dejando en el aire el futuro de la nación caribeña y las implicaciones de estas afirmaciones a nivel internacional.
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