Alerta en México: Enfermedad Renal Crónica, la tercera causa de muerte; Urgen prevención y detección temprana en Foro UNAM 2026

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La enfermedad renal crónica es la tercera causa de muerte en México. Expertos de la UNAM en el Foro Universitario 2026 urgen políticas de prevención y detección temprana tras estudio que revela altos factores de riesgo en universitarios.

La Enfermedad Renal Crónica (ERC) se ha consolidado como una alarmante realidad en México, erigiéndose en la tercera causa de muerte en el país, superada únicamente por las cardiopatías isquémicas y la diabetes. Esta preocupante situación fue el eje central de debate durante el reciente Foro Universitario por el Día Mundial del Riñón 2026, celebrado en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) el pasado 12 de marzo.

Expertos en salud y académicos convergieron en la necesidad imperante de impulsar políticas públicas robustas y coordinadas, orientadas a la prevención y la detección temprana de este padecimiento silencioso, que avanza sin síntomas en sus etapas iniciales. Esta iniciativa busca reducir significativamente el impacto de la ERC, que representa un desafío de magnitud considerable para la salud pública nacional.

El foro, realizado en el Auditorio Doctor Samuel Ramírez Moreno de la DGAS de la UNAM, fue un espacio crucial para el intercambio de ideas y la presentación de hallazgos significativos. Durante el encuentro, la Dirección General de Atención a la Salud (DGAS) de la institución universitaria, en colaboración con el Centro Nacional de Trasplantes (Cenatra), presentó los resultados de un exhaustivo cuestionario aplicado a 1,411 integrantes de su comunidad. Este estudio tuvo como objetivo principal identificar los factores de riesgo vinculados directamente con la función renal entre estudiantes y trabajadores universitarios.

Los resultados del cuestionario revelaron datos de gran relevancia. El 62% de los encuestados eran estudiantes en un rango de edad de 15 a 24 años. En este grupo, se identificó una preocupante prevalencia de factores de riesgo como antecedentes familiares de la enfermedad renal, casos de diabetes, hipertensión arterial y un consumo elevado de medicamentos sin prescripción médica. Gustavo Adolfo Olaiz Fernández, titular de la DGAS, señaló que 144 personas requirieron exámenes químicos más profundos para una evaluación más detallada, lo que permitió detectar casos potenciales que ameritaban un seguimiento especializado.

Olaiz Fernández enfatizó la importancia de moderar el consumo de medicamentos, particularmente aquellos que se ingieren sin la debida indicación de un profesional de la salud. Este factor, advirtió, puede incrementar el riesgo de daño renal a medida que avanza la edad. Asimismo, explicó que la prevalencia de presión arterial alta, aunque reducida en los jóvenes, aumenta considerablemente entre los trabajadores universitarios, destacando una diferencia clave entre los grupos de edad.

La directora general del Cenatra, Rosa Erro Aboytia, describió la enfermedad renal crónica como un “desafío de gran magnitud para la salud pública”, dadas su alta prevalencia y su progresión silenciosa. Este padecimiento, además, incrementa sustancialmente la demanda de terapias sustitutivas, incluyendo el trasplante renal, el cual es el más solicitado en México. Sin embargo, existe una brecha significativa entre la necesidad de trasplantes y la capacidad de respuesta del sistema sanitario, lo que subraya la urgencia de fortalecer la donación de órganos y mejorar la coordinación interinstitucional.

Los especialistas también coincidieron en la urgencia de establecer un Registro Nacional de Enfermedad Renal Crónica. Este registro es vital para monitorear el aumento sostenido de casos y la demanda creciente de terapias de reemplazo renal, proporcionando datos esenciales para orientar futuras políticas de salud. Christian Arturo Zaragoza Jiménez, director general de Información en Salud, destacó la necesidad de convertir la información sanitaria en un pilar fundamental para el ejercicio del derecho a la salud en México, proponiendo fortalecer la soberanía de datos y el uso de herramientas de análisis geoespacial para identificar desigualdades y áreas desatendidas en el acceso a servicios médicos.

Además de los factores genéticos y las enfermedades crónicas como la diabetes y la hipertensión, otros elementos como la obesidad, el tabaquismo, el alcoholismo, el sedentarismo y la exposición a contaminantes ambientales, así como el uso indiscriminado de medicamentos nefrotóxicos (analgésicos y antiinflamatorios, entre otros), contribuyen al desarrollo de la ERC. El IMSS, por su parte, ha hecho un llamado a la prevención y detección oportuna a través de programas como PrevenIMSS, identificando 2.3 millones de derechohabientes con algún grado de enfermedad renal en 2025.

La prevención y el autocuidado son pilares fundamentales para proteger la salud renal. Esto incluye mantener una alimentación equilibrada, rica en frutas y verduras, con un menor consumo de alimentos procesados y bebidas azucaradas. Una hidratación adecuada, la práctica regular de actividad física y el monitoreo constante de la presión arterial y los niveles de glucosa son igualmente cruciales. Se reitera la importancia de evitar la automedicación y realizar chequeos médicos periódicos, especialmente para quienes tienen antecedentes familiares o condiciones de riesgo como diabetes e hipertensión, ya que pruebas simples de sangre y orina pueden identificar el daño renal a tiempo.

La carga económica de la ERC es considerable; el tratamiento de etapas avanzadas con terapias de reemplazo renal genera costos extraordinariamente altos para el sistema de salud y las familias. Por ello, el fortalecimiento de la detección oportuna, especialmente en etapas iniciales, es vital para mejorar los pronósticos de los pacientes y reducir la presión sobre los servicios sanitarios.

En conclusión, el Foro Universitario por el Día Mundial del Riñón 2026 ha puesto de manifiesto la crítica situación de la enfermedad renal crónica en México y la urgencia de una acción concertada. La prevención, la detección temprana y la implementación de políticas públicas integrales son la clave para enfrentar este desafío de salud pública y salvaguardar la calidad de vida de millones de mexicanos.

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