¡Alerta Viajeros! EE.UU. Impone Controles Biométricos Obligatorios a Partir de Hoy, 26 de Diciembre de 2025

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Desde este 26 de diciembre EE.UU. exige datos biométricos obligatorios a todos los no ciudadanos al entrar y salir del país. Conozca las nuevas medidas del Gobierno Trump que impactan a turistas, trabajadores y residentes.

A partir de este 26 de diciembre de 2025, el panorama para los viajeros internacionales que ingresan o salen de Estados Unidos ha cambiado drásticamente con la entrada en vigor de una nueva y exhaustiva política de recolección de datos biométricos. Impulsada por el Gobierno del presidente Donald Trump, esta medida amplía de manera significativa los controles sobre una vasta categoría de individuos, desde turistas y trabajadores temporales hasta residentes permanentes y menores de edad. El objetivo primordial es reforzar la seguridad nacional y la integridad de las fronteras, así como combatir el fraude migratorio y las amenazas terroristas.

La normativa, publicada oficialmente por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), establece la recolección obligatoria de datos biométricos faciales para todos los no ciudadanos que transiten por los puntos de entrada y salida del país. Esto incluye a quienes poseen visas temporales (turistas, estudiantes, trabajadores), titulares de la Green Card (residentes permanentes), y personas de todas las nacionalidades que no sean estadounidenses. De manera notable, las exenciones previas para grupos como diplomáticos, la mayoría de los visitantes canadienses, niños menores de 14 años y adultos mayores de 79 han sido eliminadas, sometiendo a una gama aún más amplia de viajeros a este escrutinio biométrico.

El sistema ahora exige la toma de fotografías faciales detalladas, huellas digitales y, en algunos casos, escaneos del iris del ojo. Algunos reportes sugieren que también se podrían recopilar registros de voz y datos de ADN en situaciones específicas para confirmar parentesco o sexo biológico, especialmente en solicitudes de beneficios migratorios. Esta información será capturada tanto al ingresar como al salir del país, un cambio fundamental respecto a la práctica anterior que solo recopilaba datos al entrar. El despliegue de estas medidas es de alcance nacional y se aplicará uniformemente en aeropuertos internacionales, puertos marítimos y cruces fronterizos terrestres con México y Canadá, así como en otros puntos de salida autorizados.

La justificación oficial del DHS es que estas medidas representan un avance crucial en la lucha contra el terrorismo, el uso fraudulento de documentos de viaje, la sobrestadía de los visitantes y la información incorrecta o incompleta proporcionada por los viajeros. Según la administración Trump, la implementación de este sistema biométrico de entrada y salida es un paso adelante para controlar de forma más precisa el flujo migratorio y detectar posibles fraudes de identidad, así como para fortalecer la seguridad nacional. Además, se espera que la tecnología avanzada, como el reconocimiento facial y el análisis biométrico automatizado, agilice los procesos de inspección, reemplazando las verificaciones manuales por registros automatizados.

La información recopilada será almacenada en bases de datos gubernamentales por un período de hasta 75 años, lo que ha generado advertencias por parte de organizaciones civiles sobre los posibles riesgos asociados a este almacenamiento masivo de datos confidenciales. El Gobierno Trump ha asegurado que esta información será utilizada exclusivamente por agencias con fines policiales y de seguridad nacional, como la detección de fraudes migratorios o la prevención de amenazas a la seguridad pública.

Aquellos no ciudadanos que se nieguen a proporcionar la información biométrica requerida podrían enfrentar consecuencias legales severas, incluyendo la negativa de entrada al país o complicaciones en futuros viajes. Esta medida se enmarca dentro de una estrategia más amplia de la administración Trump, que desde principios de 2025 ha impulsado programas para reducir la migración irregular y endurecer los controles sobre quienes permanecen en Estados Unidos. Otros cambios en la política migratoria incluyen la intención de exigir a los viajeros que revelen hasta cinco años de historial de redes sociales y criterios más estrictos para visas de trabajo como las H-1B y H-4.

La implementación de este sistema biométrico marca un hito en los esfuerzos por concretar un mandato de larga data sobre un sistema integral de registro de entradas y salidas. Mientras las autoridades celebran la medida como un avance vital para la seguridad, grupos de vigilancia han expresado preocupaciones sobre la privacidad y la posibilidad de identificaciones erróneas, especialmente para minorías. Se recomienda a los viajeros no ciudadanos consultar las actualizaciones en la web oficial de CBP y tomar las previsiones necesarias para cumplir con esta normativa renovada que redefine los controles fronterizos de Estados Unidos.

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