Impacto Global: Trump Retira a EE.UU. de 66 Organizaciones Clave para el Clima y la Conservación del Planeta

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Trump ordena la retirada de EE.UU. de 66 organizaciones internacionales, impactando la lucha contra el cambio climático, la biodiversidad y las energías renovables. Descubre las implicaciones de esta decisión para la cooperación global.

En un movimiento que sacude los cimientos de la cooperación multilateral global, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha firmado una orden ejecutiva para retirar al país de 66 organizaciones internacionales, un acto que ha generado una ola de críticas y preocupación a nivel mundial. Esta decisión, con fecha de 9 de enero de 2026, abarca entidades cruciales en la lucha contra el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y el impulso de las energías renovables, así como referentes en investigación científica para la conservación del planeta.

La drástica medida fue justificada por la administración estadounidense bajo el argumento de que estas instituciones "operan de modo contrario a los intereses nacionales de Estados Unidos", siendo consideradas "inútiles", "derrochadoras", "ineficaces" o "perjudiciales" para la soberanía del país. Según un comunicado de la Casa Blanca y declaraciones del secretario de Estado, Marco Rubio, se busca proteger los "intereses nacionales" frente a lo que describen como una "ideología progresista" que a menudo domina estas organizaciones y se aleja de las prioridades nacionales. De las 66 organizaciones afectadas, 31 están ligadas a las Naciones Unidas y 35 son entidades externas, aunque muchas de ellas mantienen vínculos estrechos y colaboraciones con la ONU.

Entre los organismos más destacados de los que Estados Unidos se retira se encuentran la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), la base de la cooperación internacional para abordar la crisis climática, y el Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), el principal órgano científico de la ONU en la materia. Asimismo, la lista incluye a la Plataforma Intergubernamental Científico-normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), la Alianza Solar Internacional y la Red de Políticas de Energía Renovable para el Siglo XXI (REN21). Estas retiradas no solo impactan la financiación y participación estadounidense, sino que también representan un fuerte golpe simbólico a los esfuerzos globales coordinados para enfrentar desafíos ambientales urgentes.

La comunidad internacional ha reaccionado con consternación ante esta decisión. Simon Stiell, director de clima de la ONU y secretario ejecutivo de la Convención, la calificó como un "autogol colosal" que dejará a Estados Unidos "menos seguro y menos próspero". El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, lamentó la medida, pero afirmó que el sistema de la ONU seguirá cumpliendo con sus mandatos. Desde Europa, el comisario de Clima, Wopke Hoekstra, la tildó de "lamentable y desafortunada", mientras que la ministra española de Transición Ecológica, Sara Aagesen, expresó su decepción por el paso atrás de un actor clave.

Expertos como Jean Su, directora de justicia energética del Centro para la Diversidad Biológica, advirtieron que "permitir que esta medida ilegal se mantenga podría excluir a Estados Unidos de la diplomacia climática para siempre". La retirada de Estados Unidos de organismos como la CMNUCC acelera su desvinculación legal de los compromisos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, un paso más allá de su anterior salida y reingreso al Acuerdo de París. Esto no solo implica la pérdida de fondos estadounidenses para proyectos vitales, sino que también podría "envalentonar a otros gobiernos populistas de derecha de todo el mundo a abandonar también sus compromisos climáticos", según denuncias del Global Strategic Communications Council.

Más allá del ámbito climático y ambiental, la orden ejecutiva también afecta a organizaciones centradas en migraciones, derechos humanos y laborales, y otras áreas, lo que subraya una desconexión más amplia del multilateralismo que ha guiado las relaciones internacionales. La administración Trump ha expresado que muchas de estas organizaciones promueven "agendas globalistas" que están por encima de las prioridades de Estados Unidos, o abordan temas de manera ineficiente o ineficaz, argumentando que los fondos de los contribuyentes se pueden asignar mejor de otras maneras.

La decisión de la Casa Blanca se enmarca en una tendencia ya vista en un mandato anterior de Donald Trump, donde se suspendió el apoyo a organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Esta nueva acción reafirma una política exterior que busca priorizar lo que considera los "intereses estadounidenses" por encima de la cooperación internacional en un amplio espectro de temas, con consecuencias potencialmente profundas para el futuro del planeta y el orden geopolítico. La comunidad global observa con preocupación cómo esta retirada podría reconfigurar la dinámica de la lucha contra el calentamiento global y la conservación de los recursos naturales en un momento crítico.

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