Guerra Civil en México

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Escenas dantescas, macabras se vieron hace unos días en Zacatecas. Los cuerpos de diez personas fueron vistos por todo mundo a plena luz del día colgados de los puentes localizados en la ciudad.

Escenas dantescas, macabras se vieron hace unos días en Zacatecas. Los cuerpos de diez personas fueron vistos por todo mundo a plena luz del día colgados de los puentes localizados en la ciudad. Se dice que todos ellos eran empresarios que fueron levantados horas previas por miembros de una fracción del Cartel de Sinaloa molestos contra ellos y contra el propio gobierno del gobernador Monreal, por no cumplir lo acordado y traicionarlos.

¿En qué país de la cultura europea, de la que provenimos y es nuestro referente y modelo inmediato, se ha visto que salga un grupo delincuencial a desafiar la soberanía del Estado en cuanto a su dominio territorial y la aplicación de la justicia, declarando a los cuatro vientos que son el poder tras el trono y que si no se hace lo que ellos dicen, personas inocentes y desarmadas sufrirán su aterradora venganza?

Esto ya es inaudito e inadmisible, y ya no se vale escudarse de que es herencia del pasado como sostienen los dirigentes de Morena y su gobierno. Aunque eso es verdad, todos le votamos a este partido porque representaba un rayo de esperanza de que las cosas iban a ser radicalmente mejores en este aspecto relacionado con la violencia, la inseguridad y el crimen organizado en relación con sus predecesores. Ya no queríamos ver cabezas rodando en un festejo patrio, ni masacres como las de San Fernando o desapariciones como las de Ayotzinapa. Queríamos un México seguro, pacífico, justo socialmente y listo, sobre esas bases, para dar el gran salto adelante en materia de desarrollo económico, científico y tecnológico.

El Antiguo Testamento dice que si uno de tus ojos da motivos para pecar y hacer el mal ante los ojos de Dios, debes arrancártelo de raíz sin contemplación ni vacilación alguna. Eso mismo se debe hacer con los carteles de las drogas, que no digo yo que han rebasado al Estado mexicano como lo sostiene el Presidente Trump y que ellos son los que gobiernan en su lugar, pero sí están a punto de hacerlo si no se aplican medidas contundentes en su contra hasta borrarlos de la faz de la tierra. Porque decirles carteles de las drogas ya es un decir, puesto que estos señores quieren ahora gobernar e impartir justicia, y ser los garantes de la protección de la vida y de la propiedad de los bienes personales, siempre y cuando satisfagas todos sus deseos. Aspiran a ser un Estado dentro del Estado y cogobernar con el legítimamente constituido, basados únicamente en el acoplamiento de su poder corruptor y su política del terror.

Es que están metidos en todo, y no nada más en la produccion-distribución de drogas y el manejo de la prostitución y vida nocturna; cuando digo todo es que nada se les escapa: agricultura, ganadería, industria, construcción, banca, centros educativos, instalaciones deportivas, transporte, y ahora también en la política, los partidos, los procesos electorales, las candidaturas y los puestos públicos más lucrativos. Ninguna persona honorable y decente puede hoy participar en política si no tiene el aval de quienes están hundidos en el fango de la maldad y el vicio, y si se aferra a ello no da dos pasos en su campaña sin ser atropellado abusivamente o ser de plano desvivido, como dicen ellos, antes de que su proyecto político prospere. O se pacta con ellos y se llegan a acuerdos de cogobernanza o no hay candidato ni campaña política que salga adelante. Es el colmo de la indignación. Así no se puede construir nada serio, nada que tenga consistencia y proyección  de un futuro de progreso social, porque esas tenias están prestas a pedir su tajada de león, obligando a los gobiernos a maximizar las ganancias de sus propios negocios, dejándoles escaso margen para decidir por su cuenta y beneficiar con su toma de decisiones a otros grupos y sectores sociales.

Si nadie puede ejercer un cargo público decentemente, si nadie puede prosperar, si nadie puede manejar sus propios negocios sin ser saboteado o extorsionado, si nadie puede salir a pasear libremente por su ciudad o por las carreteras de su país, ¿a donde nos conduce esa ruina para todos y ese beneficio para pocos dentro de una sociedad democrática? Pues a la larga a una guerra civil, pues cuando el pan y la libertad faltan, el pueblo se harta de ser vejado, humillado, explotado, escarnecido por una camarilla delincuencial y mafiosa que secuestra a las instituciones públicas para beneficio personal. Por eso digo que el Estado mexicano debe reaccionar y asumir una actitud fuerte y decidida poniendo al pueblo de su lado para combatir este flagelo social que ya se ha convertido en todo un cáncer. Sé que hay intereses extranjeros y nacionales que los alimentan, que buscan esparcir el caos y el terror por todo el territorio nacional para que este proyecto denominado 4T se derrumbe estrepitosamente. Pero a grandes males, grandes remedios y no se debe dejar de lado la opción de armar al propio pueblo, al ciudadano de a pie para que se defienda por sí mismo de tanto abuso y atropello, cuando el propio gobierno se sienta rebasado. La legalización  de la portación de armas está  tocando a la puerta y es una opción que ya no debe descartarse.



 

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