Guerra Comercial Canadá-EE.UU.: Aranceles del 50% Entran en Vigor y Ottawa Responde con 'Dólar por Dólar'
Publicado elCanadá se prepara para una prolongada guerra comercial con Estados Unidos tras el fracaso de negociaciones y la imposición de aranceles del 50% por parte de Washington. Ottawa anuncia represalias 'dólar por dólar'.
La tensión comercial entre Canadá y Estados Unidos ha alcanzado un nuevo punto crítico, con la entrada en vigor de aranceles del 50% sobre productos canadienses clave, tras el colapso de las negociaciones bilaterales que buscaban evitar una escalada. La administración del presidente estadounidense, Donald Trump, y el gobierno del primer ministro canadiense, Mark Carney, se culpan mutuamente por el fracaso del diálogo, que ha sumido a ambas naciones en lo que se anticipa como una prolongada y costosa guerra comercial.
Los nuevos gravámenes estadounidenses, efectivos desde la medianoche del sábado 22 de agosto de 2026, afectan a exportaciones canadienses valoradas en aproximadamente 28,000 millones de dólares canadienses (unos 20,000 millones de dólares estadounidenses), lo que representa cerca del 5.5% del total de las exportaciones de Canadá a su vecino del sur. Entre los productos afectados se encuentran manufacturas, productos lácteos, bebidas alcohólicas, equipamiento deportivo, electrónica, textiles, muebles, madera y papel.
En respuesta, el primer ministro Mark Carney dirigió un mensaje televisado a la nación el domingo 23 de agosto, en el que anunció contramedidas «dólar por dólar» que Canadá impondrá a partir del 8 de septiembre. Carney calificó los aranceles estadounidenses de «un error de cálculo» y «un nuevo ataque a Canadá», enfatizando que su país no estaba dispuesto a comprometer su soberanía ni a debilitar sus industrias fundamentales. Las represalias canadienses se enfocarán principalmente en productos de las industrias estadounidenses del acero y los lácteos, así como electrodomésticos, maquinaria agrícola, pulpa y papel, y electrónica.
Las negociaciones, que se extendieron hasta última hora del viernes, se rompieron sin acuerdo, dejando claro un profundo desacuerdo sobre los términos. El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, responsabilizó a Canadá por el fracaso, afirmando que Ottawa se negó a cerrar el acuerdo en los términos que, según Washington, habían sido pactados a principios de semana. Greer declaró que no hay nuevas conversaciones previstas con los canadienses y defendió la política proteccionista de Estados Unidos.
Desde la perspectiva canadiense, el primer ministro Carney explicó que Estados Unidos intentó socavar la soberanía canadiense con exigencias de último minuto. Estas demandas incluían restricciones "inaceptables" a la capacidad de Canadá para negociar tratados con otros países e imponían nuevas exigencias al sector automotriz. Jean Simard, presidente de la asociación de productores de aluminio de Canadá, señaló al secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, como el responsable del colapso de las negociaciones al «reabrir el litigio». Carney afirmó que su país no aceptaría «un mal acuerdo» y que, «cuando te atacan, estás en guerra».
La situación ha provocado una notable muestra de unidad en Canadá. Desde los principales medios nacionales hasta los primeros ministros provinciales y organizaciones sindicales, la mayoría ha respaldado la firmeza de Carney frente a Washington. Incluso el líder conservador, Pierre Poilievre, habitualmente crítico con el gobierno, afirmó que Canadá no podía aceptar un acuerdo desfavorable y reclamó unidad nacional. Unifor, el mayor sindicato del sector privado canadiense, aplaudió la decisión de los negociadores de abandonar la mesa y pidió represalias estratégicas. La única excepción notable ha sido la primera ministra de Alberta, Danielle Smith, quien, aunque apoyó el fin de las negociaciones, cuestionó la respuesta arancelaria.
Por su parte, la administración Trump ha mantenido una postura intransigente. El presidente Donald Trump publicó en su red Truth Social que "¡Se acabó!" y acusó a Canadá de imponer altos aranceles a los agricultores estadounidenses durante muchos años. El secretario de Transporte de Estados Unidos, Sean Duffy, advirtió públicamente que sería "insensato" para Ottawa creer que puede ganar una disputa comercial con Washington, pronosticando un impacto "devastador" para Canadá y augurando que el primer ministro Carney regresaría a la mesa de negociaciones "muy, muy pronto".
La escalada de aranceles no es nueva en esta disputa bilateral. Esta guerra comercial arrancó en febrero de 2025 con aranceles del 25% sobre la mayoría de las importaciones canadienses. Posteriormente, en agosto de 2025, los gravámenes generales subieron al 35%, y en julio de 2026, el presidente Trump anunció el salto al 50% que ahora ha entrado en vigor.
El impacto económico para Canadá podría ser significativo. El Royal Bank of Canada (RBC) estima que las nuevas tarifas podrían restar alrededor de cuatro décimas al Producto Interior Bruto (PIB) canadiense. Sectores como la electrónica, textiles, muebles, madera y papel se encuentran entre los más expuestos a las consecuencias de esta confrontación.
Canadá, que cuenta con una sólida posición fiscal en el G7 y una economía resiliente, se prepara para una confrontación prolongada. El gobierno de Carney ha reiterado su intención de impulsar una estrategia económica de mayor alcance, que incluye acelerar proyectos de construcción nacional, diversificar los mercados de exportación y reforzar el mercado interno eliminando barreras comerciales entre sus provincias y territorios. Esta "estrategia de Equipo Canadá" busca proteger los intereses económicos del país frente a la agresiva política comercial de Estados Unidos.
La situación genera incertidumbre no solo para el comercio bilateral entre Canadá y Estados Unidos, sino también para el acuerdo comercial entre Canadá, Estados Unidos y México (T-MEC), que está programado para ser renegociado este año. El Primer Ministro Carney ya ha señalado que este resultado “sin duda no es una buena noticia” para el T-MEC.
Economía, Guerra comercial Canadá EE.UU., Aranceles 50%, Donald Trump Mark Carney, Economía Canadá, comercio internacional,