El Peor Incendio de España Calcinó Más de 55.000 Hectáreas y Deja un Rastro de Desolación

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El incendio de Burgohondo, Ávila, arrasa más de 55.000 hectáreas, el peor de la historia de España. Miles de evacuados, declaración de emergencia nacional y la amenaza de una nueva ola de calor. Última hora del 28 de julio de 2026.

La provincia de Ávila, España, enfrenta una catástrofe sin precedentes el 28 de julio de 2026, con un incendio forestal que se ha convertido en el más devastador de la historia del país. Iniciado el pasado 22 de julio en el paraje de La Parra, en el término municipal de Burgohondo, este virulento fuego ha arrasado ya más de 55.000 hectáreas, una cifra que lo posiciona como el siniestro más grande registrado en la serie histórica española.

El avance implacable de las llamas ha afectado gravemente no solo a Ávila, sino también a zonas de Toledo y la Comunidad de Madrid, expandiendo su perímetro a lo largo de 160 kilómetros en los momentos de mayor virulencia. La magnitud del desastre es tal que, sumando los fuegos concurrentes en estas tres provincias, la superficie total calcinada se estima en alrededor de 77.000 a 80.000 hectáreas. Este escenario ha obligado a las autoridades a desplegar un dispositivo de extinción de "sin precedentes en la historia de nuestro país", con más de 3.000 profesionales y un millar de medios trabajando sin tregua.

La emergencia ha provocado una movilización poblacional masiva, con más de 90.000 personas afectadas, incluyendo 40.000 desalojados en dieciséis municipios y urbanizaciones en los primeros días del incendio. Afortunadamente, en la jornada de hoy, 28 de julio, el Ministerio del Interior ha comenzado la desescalada de la emergencia nacional, permitiendo el retorno escalonado de vecinos a sus hogares en varias localidades. En Ávila, se ha autorizado el realojo en Burgohondo, Navaluenga (parte sur), Pedro Bernardo, Fresnedilla e Higuera de las Dueñas. Similarmente, ocho municipios de la Comunidad de Madrid, como Cadalso de los Vidrios, Cenicientos, y Rozas de Puerto Real, también han visto levantadas sus órdenes de evacuación.

No obstante, la situación sigue siendo compleja en otros puntos. En Ávila, se mantienen las evacuaciones en localidades como Sotillo de la Adrada, La Adrada, El Hoyo de Pinares y Casavieja, entre otras. Asimismo, el confinamiento continúa en Cebreros, El Tiemblo y Las Navas del Marqués. En la provincia de Toledo, si bien se ha acordado el retorno de personas desalojadas en 9 de 11 localidades, La Iglesuela del Tiétar, Sartajada y urbanizaciones de Almorox siguen bajo restricciones. Los trabajos de las últimas horas han favorecido una evolución "razonablemente positiva" y "bastante favorable" en algunos sectores, permitiendo la consolidación del perímetro y evitando reactivaciones importantes.

El origen y la virulencia de este incendio se atribuyen a condiciones meteorológicas extremas, con temperaturas de 42 °C, humedad relativa por debajo del 15 % y vientos racheados de hasta 70 km/h al inicio. Expertos lo han clasificado como un incendio de "sexta generación", capaz de generar su propio clima con pirocúmulos y rayos secos que propagan nuevos focos, un fenómeno vinculado estrechamente al cambio climático. Esta situación ha reavivado el debate sobre la falta de medios adecuados y los recortes presupuestarios en las partidas de extinción.

El Gobierno de España, bajo la presidencia de Pedro Sánchez, activó el estado de emergencia nacional y ha aprobado hoy, en el Consejo de Ministros, un Real Decreto para declarar las zonas afectadas como gravemente dañadas por la emergencia de protección civil. Esta medida facilitará la activación de ayudas para particulares, empresas y ayuntamientos damnificados por la catástrofe. Brigadas internacionales de Portugal, Italia y Grecia se han unido a los equipos españoles en las labores de extinción, en un esfuerzo coordinado para contener las llamas.

A pesar de los avances logrados, la preocupación persiste ante la inminente llegada de la cuarta ola de calor del verano, que se espera que eleve las temperaturas y reduzca la humedad, lo que podría reactivar el incendio y complicar aún más los trabajos. La mala calidad del aire debido al denso humo también continúa siendo un problema acuciante en la capital abulense y otras zonas. Las autoridades mantienen la máxima vigilancia y un "cierto optimismo" sobre el control del operativo, aunque el fuego en sí todavía no está completamente controlado.

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