Israel: Elecciones Decisivas Enfrentan a Netanyahu y Eisenkot con Récord de Participación Post-7 de Octubre

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Israel celebra elecciones parlamentarias con Netanyahu y Eisenkot en una contienda reñida. La participación récord post-7 de octubre de 2023, la guerra en Gaza y el uso de IA en campaña, auguran semanas de negociaciones.

Israel celebra este martes 27 de octubre de 2026 unas elecciones parlamentarias cruciales, las primeras desde los ataques del 7 de octubre de 2023, que han sumido al país en una profunda crisis y han generado una ofensiva militar en Gaza y otras tensiones regionales. La jornada electoral estuvo marcada por una participación ciudadana excepcionalmente alta, la más elevada desde 1988, reflejando la trascendencia y la polarización de estos comicios que enfrentan al primer ministro Benjamín Netanyahu con una coalición de centroderecha liderada por Gadi Eisenkot.

Desde las 7:00 a. m. hasta las 10:00 p. m. hora local, más de 7,3 millones de israelíes estaban habilitados para votar para renovar los 120 escaños del Parlamento, la Knéset. La participación a las 2:00 p.m. alcanzaba el 44,9%, mientras que a las 4:00 p.m. ya sumaba un 55,7%, superando en 8,2 puntos la de las elecciones de 2022. Hacia las 8:00 p.m., la cifra se disparó al 74,3%, ocho puntos más que en los comicios anteriores a la misma hora, convirtiéndose en el registro más alto desde 1988. Incluso en las primeras cinco horas de votación, la participación fue del 31,5%, el nivel más alto para ese período desde 1977. Esta notable afluencia subraya la percepción de que el futuro político y la dirección del país están en juego.

Los comicios se han convertido, una vez más, en un plebiscito sobre la figura de Benjamín Netanyahu, quien ha marcado la vida política israelí durante casi dos décadas y busca prolongar su permanencia en el poder. Netanyahu, de 77 años, líder del partido nacionalista Likud, defiende la continuidad de sus políticas de seguridad y control territorial. Su liderazgo ha generado fuertes divisiones internas, y su gobierno ha sido sostenido por una alianza con partidos ultraortodoxos y formaciones nacionalistas y religiosas. El primer ministro llega a estas elecciones con acusaciones de corrupción, soborno, fraude y abuso de confianza, cargos que él niega. Además, enfrenta un creciente aislamiento internacional debido al costo humano y la devastación de las operaciones militares en la Franja de Gaza. La gestión de los ataques del 7 de octubre de 2023, que muchos le 'cobran', y la desclasificación de supuestas advertencias previas, son una losa sobre su espalda y han puesto en duda sus credenciales en seguridad.

Su principal rival es el general Gadi Eisenkot, exjefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel y exmiembro del gabinete de guerra de Netanyahu, de quien se separó en 2024 por diferencias sobre la gestión del conflicto. Eisenkot encabeza Yashar, una formación de centro-derecha que fundó en 2025 tras renunciar a su escaño en la Knéset. Su campaña se ha centrado en la reconstrucción del consenso nacional, la recuperación económica y la reducción de las divisiones sociales. Con un perfil más moderado y enfocado en la 'verdad' y la construcción de un Estado seguro y robusto, Eisenkot ha sido crítico con la falta de un plan militar en Gaza, la demora en el retorno de los rehenes y defiende la necesidad de una comisión de investigación sobre el 7 de octubre. A pesar de no ser un izquierdista ni mostrar empatía por los palestinos, el jefe de 'Haaretz', Aluf Benn, ha encontrado paralelismos entre Eisenkot e Isaac Rabin, viendo en él la misión de 'salvar a Israel de un gobierno de derechas'. Además, Eisenkot ha destacado sus raíces marroquíes en la campaña, buscando conectar con comunidades como la de Sderot.

El sistema electoral israelí, basado en la representación proporcional en un distrito nacional único para 120 escaños, hace que la formación de gobierno dependa de complejas negociaciones para alcanzar una mayoría de 61 diputados. Las encuestas previas a la votación mostraban un escenario ajustado, sin que ninguno de los bloques, ni el de Netanyahu ni el de Eisenkot, tuviera asegurada una mayoría parlamentaria. Esto sugiere que la respuesta sobre quién gobernará Israel podría tardar semanas, e incluso meses, en llegar, debido a la forma en que se forman las coaliciones.

Un factor decisivo en la formación de un posible gobierno lo constituyen los partidos árabes. Aunque tanto Netanyahu como Eisenkot han evitado comprometerse con alianzas directas con estas formaciones, su respaldo desde fuera de una coalición podría ser clave para desequilibrar la balanza. En las elecciones de este martes, han participado dos listas árabes, Ra'am y la Lista Conjunta, que representan a los palestinos con nacionalidad israelí. La campaña electoral estuvo también marcada por la polémica del uso de inteligencia artificial, con videos generados mediante esta tecnología, llamadas automatizadas y cuentas falsas en redes sociales. La jornada electoral concluyó sin incidentes significativos que justificaran la extensión del horario de votación, una petición rechazada por la Comisión Electoral Central.

En este escenario fragmentado, las elecciones no solo decidirán la composición de la Knéset, sino que también influirán en el rumbo del país frente a los desafíos de seguridad, la guerra en Gaza y las tensiones en Oriente Medio. La formación del próximo gobierno dependerá de las alianzas que puedan construirse después de la votación, un proceso que podría llevar a la necesidad de nuevos comicios si las negociaciones resultan infructuosas.