México y EE.UU. sellan acuerdo clave por el agua: fin a la tensión y aranceles de Trump en suspenso

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México y EE.UU. alcanzan un acuerdo crucial sobre la entrega de agua del Tratado de 1944. Las entregas inician la semana del 15 de diciembre, desactivando las amenazas de aranceles de Trump y fortaleciendo la cooperación bilateral hídrica.

Los gobiernos de México y Estados Unidos han alcanzado un acuerdo crucial para regularizar las entregas de agua estipuladas en el Tratado de Aguas de 1944. Este entendimiento, que entrará en vigor la semana del 15 de diciembre de 2025, busca disipar las crecientes tensiones bilaterales generadas por los retrasos en las entregas mexicanas de los recursos hídricos del río Bravo y las consecuentes presiones políticas desde Washington, incluyendo advertencias de aranceles adicionales por parte del presidente Donald Trump.

El acuerdo fue anunciado tras semanas de intensas negociaciones técnicas y diplomáticas entre ambas naciones, un proceso que se aceleró ante el ultimátum del presidente Trump sobre posibles medidas comerciales si no se resolvía el diferendo hídrico antes del 31 de diciembre.

Según los comunicados conjuntos de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de México y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), México se ha comprometido a liberar 249.163 millones de metros cúbicos de agua para Estados Unidos. Estas entregas están programadas para iniciarse en la semana del 15 de diciembre de 2025. El entendimiento incluye la cobertura tanto del ciclo actual como del déficit acumulado del periodo anterior, tal como lo establece el Artículo 4 del Tratado de Aguas de 1944.

El Tratado de Aguas de 1944 es un acuerdo octogenario que regula la gestión y distribución de las aguas de los ríos Colorado, Tijuana y Bravo entre México y Estados Unidos. Este tratado establece que México debe suministrar 2.185 millones de metros cúbicos del río Bravo en ciclos de cinco años, mientras que Estados Unidos debe enviar 1.850 millones de metros cúbicos desde el río Colorado anualmente. Sin embargo, durante la vigencia del tratado, las tensiones se han multiplicado debido al aumento de las temperaturas, las prolongadas sequías, una creciente demanda agrícola y un mayor uso industrial, lo que ha complicado el cumplimiento de los compromisos.

La SRE de México ha reiterado que el país no ha incurrido en ninguna violación a las disposiciones del tratado. La dependencia ha explicado que las acciones emprendidas y los retrasos en las entregas se deben a un contexto de sequía extraordinaria y sin precedentes que ha afectado a usuarios de ambos países, así como a las condiciones hidrológicas y los límites operativos y de infraestructura de la región, sin afectar el agua para consumo humano y producción agrícola en la frontera. La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, había señalado que, aunque México tiene la intención de pagar, la grave sequía y un “impedimento físico” en la infraestructura del ducto que lleva agua al río Bravo limitaban la entrega inmediata de mayores volúmenes.

Por su parte, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos ha destacado que el acuerdo beneficiará a los agricultores y ganaderos estadounidenses, particularmente en el Valle del Río Grande en Texas, una región severamente afectada por la escasez de agua. Las autoridades estadounidenses habían señalado que México acumulaba un déficit de más de mil millones de metros cúbicos de agua en los últimos cinco años, lo que había provocado la escasez en las comunidades fronterizas y las advertencias de aranceles.

Además de la entrega de los volúmenes adicionales, ambos gobiernos han reconocido la importancia crítica de cumplir con las obligaciones del Tratado y reafirmaron la necesidad de aumentar el compromiso para mejorar la gestión oportuna del agua. El acuerdo también contempla que México presente un plan de distribución más amplio antes de que concluya enero de 2026, y las pláticas continuarán en los próximos meses para finalizar un plan integral para esa fecha, aunque el plazo no es definitivo.

Este entendimiento representa un paso significativo para fortalecer la cooperación binacional en un contexto de desafíos hídricos compartidos, asegurando el cumplimiento de los compromisos internacionales y desactivando una potencial crisis comercial entre ambos países.

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