Despliegan 1,600 Militares de Élite en Sinaloa para Contener Oleada de Violencia y Proteger Culiacán y Mazatlán

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El Gobierno de México despliega 1,600 militares, incluyendo fuerzas especiales, en Culiacán y Mazatlán, Sinaloa, el 29 de enero, para combatir la violencia de grupos criminales tras el ataque a diputados locales.

El Gobierno Federal de México ha respondido de manera contundente ante la escalada de violencia en el estado de Sinaloa, desplegando un contingente de 1,600 militares en las ciudades de Culiacán y Mazatlán, con el objetivo primordial de reforzar la seguridad y contener las actividades de grupos criminales que han impactado la región. La operación, que se llevó a cabo el jueves 29 de enero de 2026, incluyó el traslado aéreo de los efectivos del Ejército Mexicano, con la participación de 90 integrantes del Cuerpo de Fuerzas Especiales, utilizando cuatro aeronaves de transporte pesado de la Fuerza Aérea Mexicana.

Este significativo despliegue se enmarca en la Estrategia Nacional de Seguridad Pública y busca actuar en coordinación con las autoridades de los tres órdenes de gobierno —federal, estatal y municipal— para ejecutar tareas de disuasión, prevención y patrullaje. La misión específica de los militares es inhibir las actividades ilícitas de los grupos delictivos con presencia en Sinaloa y generar un ambiente de mayor tranquilidad para la población sinaloense, siempre en estricto apego a lo establecido en la Ley Nacional sobre el Uso de la Fuerza y garantizando el respeto a los Derechos Humanos.

La decisión de reforzar la presencia militar llega en un momento crítico para Sinaloa, que ha experimentado una nueva oleada de violencia. Diversas fuentes indican que esta situación se agudizó tras el ataque armado sufrido por dos diputados locales de Movimiento Ciudadano, Sergio Torres Félix y Elizabeth Montoya Ojeda, en el centro de Culiacán, apenas un día antes del despliegue militar. El atentado dejó al diputado Torres en estado crítico debido a un impacto en la cabeza, mientras que la legisladora Montoya perdió un ojo, evidenciando la brutalidad de la agresión.

Este incidente contra figuras políticas subraya la creciente audacia de las organizaciones criminales en la región. La agresión a los legisladores ha sido un factor determinante para la inmediata respuesta de las autoridades federales, quienes buscan enviar un mensaje claro de que no se tolerarán actos que atenten contra la gobernabilidad y la seguridad ciudadana. La movilización de fuerzas especiales, en particular, resalta la intención de enfrentar de forma directa y efectiva a los responsables de la violencia.

El contexto de inseguridad en Sinaloa es complejo y multifactorial. Desde mediados de 2024, el estado ha sido escenario de una intensa confrontación interna entre facciones del Cártel de Sinaloa, lo que ha derivado en bloqueos, ejecuciones y ataques armados en zonas urbanas, afectando directamente a civiles, funcionarios y mandos policiales. Esta disputa, según reportes, se intensificó tras la supuesta entrega del histórico líder Ismael "El Mayo" Zambada a las autoridades de Estados Unidos por parte de Joaquín Guzmán López, hijo de Joaquín "El Chapo" Guzmán, lo que ha exacerbado la pugna entre "Los Mayos" y "Los Chapitos" por el control del territorio y las actividades ilícitas.

Además del ataque a los diputados, la región también enfrenta la preocupación por la desaparición de al menos 10 trabajadores de una empresa minera en el municipio de Concordia, un reporte recibido el 24 de enero, lo que añade otra capa de inquietud a la ya tensa situación de seguridad. La Fiscalía General del Estado de Sinaloa ha abierto una carpeta de investigación por este caso, activando protocolos de búsqueda con el apoyo de instancias estatales y federales.

La presencia militar reforzada en Culiacán y Mazatlán, consideradas focos prioritarios por la incidencia delictiva reciente, busca complementar y fortalecer las operaciones ya en curso por parte de la III Región Militar y la 9/a Zona Militar. La estrategia no solo se concentra en la disuasión y el patrullaje, sino también en la investigación y el combate a las redes criminales que operan en el estado. Las autoridades no han especificado la duración de este refuerzo militar ni las zonas específicas de patrullaje, pero la acción es un claro indicativo del compromiso federal para restaurar la paz y el orden en una de las regiones más afectadas por la violencia del crimen organizado en México.

Este despliegue masivo representa una de las respuestas más directas del gobierno federal a la reciente oleada de violencia en Sinaloa, buscando restaurar la confianza de la ciudadanía y garantizar un ambiente de seguridad para el desarrollo de las actividades cotidianas. La efectividad de estas acciones será observada de cerca por la sociedad, en un contexto donde la pacificación de la región es una prioridad nacional.

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