ONU Exige Fin a Combustibles Fósiles y Transparencia Climática a Gigantes de la IA

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António Guterres, Secretario General de la ONU, presenta hoja de ruta global para dejar atrás combustibles fósiles, reducir emisiones y eliminar subsidios. Exige a empresas de IA transparencia ambiental y energías renovables para 2030.

En un llamado global de máxima urgencia, António Guterres, Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), presentó el 23 de junio de 2026, desde la Semana de Acción Climática de Londres, una ambiciosa hoja de ruta para descarbonizar la economía mundial y enfrentar la agudización de la crisis climática. Su propuesta central es clara: acelerar drásticamente la transición energética para dejar atrás los combustibles fósiles, reducir las emisiones y eliminar los subsidios que los mantienen. En un gesto sin precedentes, Guterres también interpeló directamente a las grandes empresas de inteligencia artificial (IA), instándolas a publicar su huella ambiental y a operar sus centros de datos exclusivamente con energías renovables antes de 2030.

El contexto de este anuncio es sombrío y apremiante, marcado por una mortal ola de calor que azota Europa y por advertencias científicas que señalan que el umbral de calentamiento global de 1.5°C, establecido en el Acuerdo de París, podría superarse en los próximos años. Guterres enfatizó que la dependencia del petróleo no solo exacerba el calentamiento global, sino que también expone a los países a “nuevas sacudidas energéticas”, citando como ejemplo las interrupciones en el estrecho de Ormuz y conflictos geopolíticos. “Estas crisis pueden parecer separadas, pero comparten el mismo origen destructivo: los combustibles fósiles”, afirmó el Secretario General, subrayando que exigen una “transición rápida y justa hacia la energía limpia”.

La hoja de ruta presentada por el jefe de la ONU se articula en varias prioridades clave destinadas a forjar un futuro energético más seguro, resiliente y sostenible. En primer lugar, se subraya la necesidad imperativa de reducir las emisiones con rapidez, haciendo hincapié en que deben comenzar a disminuir de forma contundente en esta década para alcanzar las cero emisiones netas para 2050. Dentro de este objetivo, se destaca la importancia de una ofensiva contra el metano, un potente gas de efecto invernadero responsable de cerca de un tercio del calentamiento actual. Guterres recordó éxitos pasados como la eliminación de la gasolina con plomo y las sustancias que dañaban la capa de ozono, sugiriendo que un esfuerzo similar es posible para el metano.

En segundo lugar, el plan hace un llamado a acelerar la energía limpia, lo que implica mantener el impulso de las renovables, erradicar los subsidios públicos a nuevas iniciativas de combustibles fósiles y, crucialmente, gravar las ganancias extraordinarias de las empresas fósiles. Guterres señaló que las ocho mayores empresas de combustibles fósiles obtuvieron 6500 millones de dólares adicionales solo en el primer trimestre de este año, y urgió a los gobiernos a implementar gravámenes para que esos fondos “ayuden a las familias y comunidades más vulnerables y aceleren el acceso a energía limpia y asequible”. Además, se propone triplicar la capacidad mundial de energías renovables y duplicar la tasa de mejora de la eficiencia energética, modernizando y ampliando las redes eléctricas.

Un pilar fundamental de la hoja de ruta es garantizar una transición justa, que proteja a los trabajadores y comunidades dependientes de las industrias fósiles, y que extienda los beneficios del desarrollo a los países en desarrollo. En este sentido, Guterres criticó la desigualdad en la financiación climática, señalando que muchos países en desarrollo pagan por sus préstamos entre dos y tres veces más que las economías ricas, lo que limita su capacidad para invertir en energía limpia y resiliencia. Por ejemplo, África, con el 60% de los mejores recursos solares del planeta, recibe apenas el 2% de la inversión mundial en energía limpia.

La iniciativa del Secretario General también incluye un componente crítico dirigido a la industria de la Inteligencia Artificial. Ante el creciente consumo de electricidad y agua de los centros de datos necesarios para la IA, que ejercen una presión significativa sobre las redes eléctricas y los recursos naturales, Guterres lanzó la “Iniciativa de Transparencia Ambiental en IA”. Pidió a las grandes empresas de IA que midan y divulguen públicamente el impacto ambiental completo de sus sistemas, incluyendo sus emisiones de efecto invernadero, el uso de agua y terreno. Asimismo, les exigió el compromiso de alimentar todos sus centros de datos con energía renovable para 2030, advirtiendo que “si la IA quiere ayudar a construir un futuro mejor, debe ser honesta sobre lo que nos cuesta ahora”.

Finalmente, Guterres enfatizó la necesidad de defender la ciencia y la verdad frente a la desinformación climática. Alertó que “la desinformación se difunde deliberadamente para retrasar la acción climática, afianzar intereses creados y erosionar la confianza”. En este marco, hizo un llamado a reforzar la confianza en la ciencia, los sistemas de alerta temprana y las instituciones públicas, y pidió proteger a los periodistas y defensores de derechos humanos que informan sobre el clima y el medio ambiente. Recordó la Iniciativa Mundial para la Integridad de la Información sobre el Cambio Climático, liderada por la ONU, la UNESCO y Brasil, cuyo objetivo es combatir la desinformación y reforzar el acceso a información fiable. El G20, cuyos miembros son responsables de cerca del 80% de las emisiones globales, debe encabezar este esfuerzo, sostuvo el Secretario General.

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