Líder de Secta Apocalíptica en Kenia Condenado a 200 Años por el Asesinato de 190 Niños
Paul Mackenzie, líder de la secta apocalíptica Good News International Church en Kenia, fue condenado a 200 años de prisión por el asesinato de 191 personas, incluyendo 190 niños, en la masacre de Shakahola.
La justicia keniana ha dictaminado una sentencia histórica contra Paul Mackenzie, el líder de la secta apocalíptica Good News International Church, condenándolo a 200 años de prisión por el horrendo asesinato de 191 personas, de las cuales 190 eran niños y un adulto. La decisión fue anunciada el viernes, 6 de noviembre de 2026, por la jueza Diana Kavedza en el Tribunal Superior de Mombasa, cerrando un capítulo judicial en uno de los peores desastres de culto de la historia reciente.
Mackenzie fue hallado culpable de inducir a sus seguidores a ayunar hasta la muerte en el bosque de Shakahola, en la región costera de Kenia, con la promesa de que así se encontrarían con Jesucristo antes del presunto fin del mundo, que él predijo para agosto de 2023. Esta condena se divide en dos penas consecutivas de 100 años cada una: una por los asesinatos por inanición y otra por los asesinatos por homicidio directo.
Las investigaciones y los testimonios presentados durante el juicio revelaron la magnitud de la tragedia. De las 191 víctimas, 183 fallecieron a causa de la inanición, incluyendo 182 niños y un adulto. Los ocho menores restantes murieron por actos de violencia directa, como asfixia, estrangulamiento o golpes. La jueza Kavedza destacó la particular vulnerabilidad de las víctimas, señalando que 161 de los niños tenían 9 años o menos, 22 entre 10 y 13 años, y 5 entre 14 y 16 años. La edad de otras dos víctimas no pudo ser determinada.
El descubrimiento de esta masacre comenzó en abril de 2023, cuando las autoridades iniciaron la exhumación de más de 400 cuerpos en fosas comunes halladas en el rancho Chakama, dentro del bosque de Shakahola. Los cuerpos, muchos de ellos en avanzado estado de descomposición, evidenciaron el horror vivido por los miembros de la secta. Solo 26 de los cuerpos han podido ser identificados hasta la fecha. Además de Mackenzie, 28 de sus seguidores también fueron condenados con penas de prisión que oscilan entre los 10 y los 160 años, por su participación en el cumplimiento de las órdenes del líder.
Durante la lectura de la sentencia, la jueza Kavedza explicó que la decisión de no imponer la pena de muerte, solicitada por la fiscalía, se basó en la consideración de que una ejecución podría reforzar la creencia de los condenados en que morir los reuniría con Jesús, en lugar de servir como un factor disuasorio. Asimismo, la jueza expresó la esperanza de que los condenados pudieran contribuir a la localización de los restos de los niños aún desaparecidos. Según un informe del Senado keniano, las enseñanzas de Mackenzie estaban arraigadas en creencias apocalípticas sobre el fin de los tiempos, estipulando que los niños debían morir primero, seguidos por los jóvenes y las mujeres, mientras que los hombres sobrevivirían el tiempo suficiente para enterrar los cuerpos antes de morir ellos mismos.
La manipulación ejercida por Mackenzie fue detallada en la corte. Se utilizó sermones y escritos para convencer a sus seguidores de que el mundo exterior era malvado y que la salvación solo se encontraría en el bosque de Shakahola. Los mensajes extraídos de su teléfono, incluyendo conversaciones de WhatsApp, demostraron cómo se comunicaba con sus fieles antes de que se trasladaran al bosque. Los supervivientes testificaron que las muertes en el bosque eran celebradas como “bodas con Jesús”, y los fallecidos eran considerados “héroes de la fe”. Los que se resistían eran obligados a cumplir las órdenes, y los niños eran inmovilizados, privados de alimento y castigados si intentaban comer o escapar.
El líder del culto desaconsejaba la medicina moderna, incluyendo las vacunas, y las iniciativas gubernamentales como la obtención de documentos de identidad o la participación en censos. También desalentaba la educación, llevando a los miembros de la iglesia a quemar sus certificados escolares. Esta tragedia ha suscitado serias interrogantes sobre cómo el grupo pudo operar durante años sin una intervención efectiva de las autoridades y ha impulsado un debate nacional en Kenia sobre la regulación de las organizaciones religiosas.
Mackenzie fue arrestado inicialmente en marzo de 2023, tras la denuncia de un hombre sobre la inanición de sus hijos bajo las órdenes del líder. Aunque fue liberado bajo fianza, fue rearrestado después de que supuestamente adelantara la fecha del fin del mundo, lo que llevó a una búsqueda más sistemática y a la exhumación de las fosas comunes. Actualmente, Mackenzie enfrenta cargos adicionales por terrorismo y homicidio involuntario relacionados con más de 200 víctimas restantes, así como acusaciones de abuso infantil y tortura en otros dos juzgados.
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