Rusia Ataca Masivamente Infraestructura Energética de Ucrania Horas Antes de Cruciales Diálogos de Paz en Ginebra

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Rusia lanza bombardeo masivo con 29 misiles y casi 400 drones contra infraestructura energética de Ucrania horas antes de negociaciones de paz en Ginebra. Zelenski exige más presión sobre Moscú ante la escalada.

En un movimiento que ha tensado aún más el ya frágil panorama diplomático, Rusia lanzó un bombardeo masivo contra la infraestructura energética de Ucrania en las primeras horas del 17 de febrero de 2026, justo antes del inicio de una nueva ronda de negociaciones de paz en Ginebra. Este ataque, que incluyó el uso de 29 misiles y casi 400 drones, ha sido calificado por el presidente ucraniano Volodímir Zelenski como una acción deliberadamente calculada para infligir el mayor daño posible al sector energético del país, poniendo en tela de juicio la viabilidad de los esfuerzos diplomáticos sin una presión internacional más contundente sobre Moscú.

El bombardeo, uno de los más intensos en las últimas semanas, afectó a un total de doce regiones de Ucrania, con un impacto particularmente severo en la infraestructura energética de la ciudad de Odesa. Las autoridades ucranianas, incluida la empresa DTEK, propietaria de una de las instalaciones dañadas, han reportado “daños extraordinariamente serios” que requerirán un prolongado período de reparación. Como consecuencia directa de estos ataques, decenas de miles de personas en Odesa se han quedado sin suministro de agua y calefacción en pleno invierno, considerado uno de los más duros de los últimos años. Además de la infraestructura crítica, el ataque causó la muerte de al menos tres personas, identificadas como empleados de una planta termoeléctrica cerca de Sloviansk, y dejó a nueve heridos, entre ellos niños. Más de diez edificios residenciales e infraestructura ferroviaria también sufrieron daños considerables en regiones como Donetsk, Sumi, Dnipropetrovsk y Cherníguiv.

Este recrudecimiento de las hostilidades se produjo horas antes de que las delegaciones de Rusia, Ucrania y Estados Unidos se sentaran a la mesa en Ginebra para la tercera ronda de contactos trilaterales, un esfuerzo mediado por Washington para buscar un acuerdo que ponga fin a casi cuatro años de conflicto. Las negociaciones, que comenzaron este martes y se espera que continúen el miércoles, abordan aspectos políticos, militares, de seguridad y humanitarios. Sin embargo, el ataque masivo ha empañado el inicio de estas conversaciones, con Kiev acusando a Rusia de despreciar los esfuerzos de paz.

El presidente Zelenski, en un mensaje contundente, insistió en que la diplomacia no logrará sus objetivos a menos que se ejerza una presión significativa sobre la Federación Rusa. Subrayó la necesidad de “justicia y fuerza”, instando a la comunidad internacional a imponer nuevas sanciones, a brindar un apoyo “constante y rápido” al ejército ucraniano, y a fortalecer sus defensas aéreas. Zelenski también hizo un llamado al bloqueo de la denominada “flota fantasma” rusa, una red de embarcaciones que, según Ucrania, ayuda a burlar las sanciones y exportar petróleo. Según el mandatario ucraniano, Moscú “solo entiende el lenguaje de la presión” y está eligiendo “el terror y la escalada” en lugar de la diplomacia real.

Por su parte, el Ministerio de Defensa ruso justificó el bombardeo, alegando que fue “en respuesta a los ataques terroristas del régimen de Kiev contra infraestructura civil en Rusia”. Según Moscú, los objetivos del ataque fueron cumplidos, habiendo alcanzado instalaciones del complejo militar-industrial y bases de producción y lanzamiento de drones, además de la infraestructura energética que, según su versión, era utilizada por las Fuerzas Armadas de Ucrania.

Las conversaciones en Ginebra se centran en “cuestiones prácticas y mecanismos para llegar a posibles soluciones”, según el negociador ucraniano Rustem Umérov, quien agradeció a los socios estadounidenses su “interacción constructiva”. No obstante, persisten importantes escollos, como la demanda rusa de la cesión de un 20% del territorio de la región oriental de Donetsk que aún no ha conseguido capturar, una exigencia que Kiev rechaza categóricamente. La primera jornada de negociaciones concluyó sin grandes anuncios, y las delegaciones se retiraron para continuar los debates sobre aspectos políticos y militares. La persistencia de los ataques rusos, incluso después de que Estados Unidos propusiera un cese mutuo de hostilidades para facilitar las negociaciones, subraya la profunda desconfianza y los desafíos que enfrentan los esfuerzos por una paz duradera.

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