Sinaloa: el éxodo silencioso de miles, la "otra guerra" por violencia interna

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Más de 3,000 personas han sido desplazadas en Sinaloa por la violencia interna del crimen organizado. Conoce el drama humanitario, los pueblos fantasma y la crisis silenciosa que azota al estado.

Sinaloa, un estado conocido por su belleza y dinamismo, se enfrenta a una "otra guerra" silenciosa que ha provocado el desplazamiento forzado de miles de sus habitantes. La violencia interna, impulsada principalmente por pugnas entre grupos del crimen organizado, ha obligado a más de 3,000 personas a huir de sus hogares en los últimos años, dejando atrás sus vidas y propiedades.

Desde finales de 2024, una escalada en la pugna interna del crimen organizado ha desatado una ola de terror en diversas comunidades. Se estima que, en un periodo de 10 meses, más de 1,250 familias han huido de sus hogares, sumándose a un problema que organismos de derechos humanos cifran en hasta 4,000 personas desplazadas solo en el sur del estado.

Municipios como Rosario, Concordia, San Ignacio, Cosalá, Elota, Culiacán, Choix y la zona de Las Puentes en Navolato han sido focos de este éxodo forzado. La Operación Cóndor, desde la década de 1970, ya había sentado un precedente de violencia y desplazamiento en la región, una situación que se recrudeció con la "guerra contra el narcotráfico" iniciada en 2006. Hoy, la disputa por el control territorial, los cultivos ilícitos y los narcolaboratorios son las principales causas que empujan a la gente a abandonar todo.

El impacto humano es devastador. Comunidades enteras se han convertido en "pueblos fantasma", donde el silencio reemplaza el bullicio cotidiano. Las familias, a menudo con lo puesto, dejan atrás sus patrimonios para salvaguardar sus vidas y las de sus seres queridos. Niños dejan de ir a la escuela por miedo, comerciantes pierden sus negocios y la estabilidad emocional se ve gravemente afectada. Se estima que más de 800 niños menores de 12 años han sido desplazados en la región sur del estado, enfrentando un futuro incierto.

Ante esta crisis humanitaria, la Secretaría del Bienestar y Desarrollo Sustentable de Sinaloa (Sebides) ha brindado apoyo con insumos, alimentos, agua, artículos ortopédicos, kits de limpieza e higiene, y cobijas. Sin embargo, defensores de derechos humanos y especialistas señalan que la respuesta estatal se percibe como insuficiente, más orientada a paliar que a prevenir el flagelo del desplazamiento. La falta de un registro exhaustivo y la persistente inseguridad impiden que muchas familias retornen a sus hogares, perpetuando un ciclo de vulnerabilidad y desarraigo.

La "otra guerra" en Sinaloa es una herida abierta que exige una atención integral y urgente. Es un llamado a la acción para garantizar la seguridad, la justicia y el retorno digno de miles de sinaloenses que hoy viven en el exilio dentro de su propia tierra.

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