La ONU Alerta: Violencia Sexual en Conflictos se Dispara Más del 100% Desde 2024
Publicado elInforme de la ONU revela aumento vertiginoso del 100% en violencia sexual en conflictos desde 2024. Israel y Rusia, por primera vez en la lista de países que usan esta táctica como arma de guerra, impactando a mujeres, niñas y detenidos.
La Organización de las Naciones Unidas ha emitido una contundente advertencia sobre un “aumento vertiginoso” en la violencia sexual dentro de las zonas de conflicto, con los casos reportados incrementando en más del 100% desde 2024. Este panorama “sombrío” se agrava con la inclusión, por primera vez, de Israel y Rusia entre las naciones señaladas por utilizar la violencia sexual como arma de guerra.
Pramila Patten, la Representante Especial del Secretario General de la ONU sobre la Violencia Sexual en Conflictos, enfatizó que estas cifras, aunque alarmantes, no constituyen un panorama completo, sino que son una “indicación de un patrón mucho más amplio de violaciones” que a menudo permanecen sin ser denunciadas o documentadas adecuadamente. El informe anual de la Secretaría General de las Naciones Unidas, presentado en el marco del 18º aniversario de la resolución que reconoce la violencia sexual como una táctica de guerra, y en vísperas del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Sexual en los Conflictos (conmemorado cada 19 de junio), detalla que en 2025 se registraron cerca de 10.000 casos verificados de violencia sexual relacionada con conflictos en todo el mundo.
Esta cifra duplica con creces la del año anterior, evidenciando una escalada preocupante de este flagelo en 21 países afectados por conflictos. La violación, la esclavitud sexual y el secuestro son recurrentemente utilizados como armas de guerra en diversas regiones, incluyendo África, Oriente Medio, Europa y el Caribe.
Israel y Rusia en el Foco de las Acusaciones
La inclusión de las fuerzas armadas y de seguridad de Israel y Rusia en la lista de actores responsables de patrones de violencia sexual relacionada con conflictos marca un precedente significativo. En el caso de Israel, la ONU ha documentado abusos contra detenidos palestinos en Gaza y Cisjordania. Estos incidentes verificados incluyen violación, desnudez forzada, agresiones a los genitales, registros corporales humillantes y amenazas de violación durante interrogatorios y operaciones militares llevadas a cabo por las fuerzas de seguridad israelíes en diversos centros de detención, puestos de control e instalaciones militares. Se han verificado 31 casos de violencia sexual atribuidos a las fuerzas de seguridad israelíes, afectando a 17 mujeres y niñas palestinas, y 14 hombres palestinos.
Sin embargo, la Representante Especial Pramila Patten ha señalado que la documentación de estos casos se vio “gravemente obstaculizada por la falta total de acceso de los observadores de la ONU” en los territorios palestinos. Israel, por su parte, ha expresado su indignación, calificando su inclusión en la lista como una “maniobra política injustificada”, e incluso ha manifestado el cese de toda cooperación con el Secretario General de la ONU y solicitado su sustitución.
En cuanto a Rusia, el informe documenta violaciones y abusos sexuales cometidos principalmente contra prisioneros de guerra ucranianos y detenidos civiles. La ONU ha verificado 310 casos de violencia sexual perpetrados por fuerzas rusas. Al igual que en el caso de Israel, las restricciones de acceso y la inseguridad en los territorios ucranianos temporalmente ocupados y en la propia Federación Rusa han dificultado enormemente la documentación de estos abusos, con casos que solo pudieron ser verificados tras la liberación de los detenidos. Rusia ha desestimado el informe, tildándolo de “herramienta de propaganda occidental” y argumentando la falta de pruebas verificables para las acusaciones. Patten ha insistido en que la decisión de incluir a ambos países no es un “acto de valentía, sino de integridad”, basada en una metodología “robusta, fiable, sólida e imparcial”.
Impacto Global y Desafíos Humanitarios
La escalada de violencia sexual no se limita a estos dos actores estatales. La lista anual de la ONU incluye 15 actores estatales y 62 no estatales, habiendo incorporado también a tres nuevos grupos armados no estatales que operan en la República Democrática del Congo: Wazalendo, las Fuerzas Nacionales de Liberación (anteriormente Palipehutu) y los Mai-Mai. Otros países con un número significativo de casos reportados incluyen Haití, con 1.863 casos, seguido por la República Democrática del Congo, con 1.534 ataques confirmados, y Sudán, con 501. Colombia también figura con 753 casos y Yemen, aunque con 12 casos verificados, enfrenta un incremento de la violencia sexual que las organizaciones locales luchan por reportar debido a los desafíos en el terreno.
La crisis se ve significativamente agravada por recortes de financiación sin precedentes a la ONU, principalmente por parte de Estados Unidos. Estos recortes han tenido un impacto “severo” en la prestación de servicios esenciales en países ya vulnerables como Afganistán, Mali, Somalia, República Centroafricana, Palestina o Yemen. En naciones como la República Centroafricana, Mali o Somalia, más del 70% de los refugios de acogida integral y de la prestación de servicios contra la violencia de género están siendo recortados, dejando a las víctimas aún más desprotegidas.
Consecuencias Devastadoras y Llamada a la Acción
Las víctimas de esta violencia, en su mayoría mujeres y niñas (más del 90% de los casos confirmados), pero también hombres y niños, personas con discapacidad y de diversas orientaciones sexuales, se enfrentan a consecuencias devastadoras. Necesitan una atención médica oportuna y accesible, especialmente en materia de salud sexual y reproductiva en un plazo de 72 horas para evitar un embarazo no deseado, una necesidad que lamentablemente no está siendo satisfecha. Más allá del daño físico, el trauma psicológico, el estigma social y la exclusión socioeconómica son realidades persistentes que sufren los supervivientes, acentuando su vulnerabilidad.
El informe de la ONU reitera la urgencia de reforzar la prevención, la rendición de cuentas y el apoyo integral a las víctimas. Patten ha insistido en que la respuesta global debe centrarse en los derechos, las necesidades y la dignidad de las víctimas y supervivientes, dejando de lado posturas políticas o narrativas preconcebidas. La situación actual subraya un fracaso colectivo en la protección de los más vulnerables en contextos de conflicto, demandando una acción coordinada y un compromiso renovado de la comunidad internacional para abordar esta creciente crisis humanitaria.
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