Hantavirus: La Amenaza Transmitida por Ratas que Puede Causar Fiebre Hemorrágica – Claves de Prevención y Situación Actual en México y el Mundo

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Descubre la "amenaza silenciosa" del hantavirus, una infección transmitida por ratas que puede causar fiebre hemorrágica mortal. Conoce sus síntomas, cómo prevenirla con higiene y la situación actual en México y el mundo. ¡Protege tu salud!

La fiebre hemorrágica por hantavirus emerge como una preocupación de salud pública global, una "amenaza silenciosa" transmitida por roedores que puede desencadenar cuadros clínicos severos y potencialmente fatales. Un descuido en la higiene o el manejo de entornos infestados por estos animales es suficiente para exponer a las personas a este virus zoonótico.

Los hantavirus son un grupo de virus zoonóticos que se alojan de forma natural en roedores, sus portadores, sin causarles enfermedad aparente. Sin embargo, en los humanos, la infección puede manifestarse en dos síndromes clínicos principales, cada uno con características y distribución geográfica distintivas. En las Américas, el síndrome más conocido es el Síndrome Pulmonar por Hantavirus (SPH), una enfermedad respiratoria grave que afecta los pulmones y el corazón, con una tasa de letalidad que puede alcanzar hasta el 50%. Por otro lado, en Europa y Asia, los hantavirus son conocidos por causar la Fiebre Hemorrágica con Síndrome Renal (FHSR), una condición que afecta principalmente los riñones y los vasos sanguíneos, con tasas de mortalidad que varían del 0.1% al 15%. El virus Andes, hallado en Sudamérica, es una de las pocas cepas de hantavirus que ha mostrado una limitada transmisión de persona a persona.

La transmisión del hantavirus a los humanos ocurre principalmente a través del contacto con orina, heces o saliva de roedores infectados que se encuentran contaminados. Cuando estos materiales se aerosolizan, por ejemplo, al limpiar espacios cerrados o poco ventilados donde los roedores han estado presentes, las partículas virales pueden ser inhaladas, constituyendo la vía más común de infección. Aunque menos frecuente, el virus también puede ingresar al torrente sanguíneo a través de una herida causada por la mordedura de un roedor infectado.

Ciertas actividades incrementan significativamente el riesgo de exposición. Estas incluyen la limpieza de garajes polvorientos, cobertizos, áticos, graneros o espacios de arrastre; la apertura o arreglo de cabañas o edificios de almacenamiento que no han sido utilizados; el trabajo al aire libre en zonas rurales o boscosas; y el manejo de alimentos o bienes almacenados que puedan estar contaminados por roedores. Es crucial destacar que, al barrer en seco o aspirar excrementos de roedores o superficies contaminadas sin las precauciones adecuadas, se pueden dispersar partículas virales en el aire, aumentando el riesgo de inhalación y, por ende, de infección.

Los síntomas iniciales de la infección por hantavirus suelen ser inespecíficos y se asemejan a los de una gripe común, dificultando un diagnóstico temprano. Estos pueden aparecer entre 1 y 8 semanas después de la exposición al roedor infectado e incluyen fatiga, fiebre, dolores musculares intensos (especialmente en muslos, caderas y espalda), dolores de cabeza, mareos, escalofríos, náuseas, vómitos, diarrea y dolor abdominal. Sin embargo, la enfermedad puede progresar rápidamente. Entre cuatro y diez días después del inicio de los síntomas, los pacientes con SPH pueden desarrollar tos, dificultad para respirar y una sensación de opresión en el pecho, a medida que los pulmones se llenan de líquido. En los casos de FHSR, los síntomas tardíos pueden incluir presión arterial baja, shock, hemorragias internas e insuficiencia renal aguda.

La prevención es la estrategia primordial para combatir el hantavirus. La clave radica en minimizar el contacto entre personas y roedores. Medidas efectivas incluyen mantener limpias las viviendas y los lugares de trabajo, sellar las aberturas que permiten la entrada de roedores a los edificios y almacenar los alimentos de forma segura. Al limpiar áreas que puedan estar contaminadas por roedores, se deben seguir prácticas seguras: ventilar los edificios antes de entrar, evitar barrer o aspirar en seco los excrementos, humedecer las áreas contaminadas con una solución desinfectante (como blanqueador) antes de limpiar, y utilizar guantes de protección. Fortalecer las prácticas de higiene de manos también es fundamental.

En México, aunque no se han reportado casos humanos de Síndrome Pulmonar por Hantavirus hasta la fecha, a pesar de compartir condiciones ambientales similares con regiones donde sí han ocurrido brotes, la presencia del virus en roedores es una realidad. Estudios han demostrado una seroprevalencia de hantavirus en roedores en varios estados mexicanos, con porcentajes que varían en diferentes regiones del país. La enfermedad podría estar ocurriendo y siendo mal identificada debido a la similitud de sus signos y síntomas con otras enfermedades prevalentes como el dengue, la leptospirosis, la rickettsiosis y la influenza. Esto resalta la importancia de reforzar y mejorar las estrategias de diagnóstico en el primer nivel de atención y en los laboratorios de referencia del sistema de salud para una detección oportuna.

A nivel mundial, el hantavirus sigue siendo una preocupación de salud. Recientemente, se ha investigado un presunto brote de hantavirus a bordo de un crucero que resultó en la muerte de tres personas. En los Estados Unidos, Nuevo México, por ejemplo, ha reportado casos confirmados de SPH en 2026, y se mencionó el fallecimiento de la esposa del actor Gene Hackman a causa de una infección por hantavirus el año anterior. Estos eventos subrayan la constante amenaza que representa el hantavirus y la necesidad de vigilancia y prevención continuas para proteger la salud pública.

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