En las últimas tres décadas, en México se ha incrementado la esperanza de vida, pero no ha mejorado la salud
Publicado elExperta de la UNAM, Marcela Agudelo, advierte que la salud de los mexicanos no mejora en tres décadas a pesar del aumento en la esperanza de vida. Persisten enfermedades no transmisibles y violencia; se requieren políticas diferenciadas.
A pesar de un incremento notable en la esperanza de vida a lo largo de las últimas tres décadas, la salud de los mexicanos no ha experimentado una mejora significativa, una situación preocupante que ha sido destacada por expertos. Marcela Agudelo, destacada profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y coordinadora del Centro de Investigación en Políticas, Población y Salud (CIPPS), ha emitido una alerta crucial sobre la persistencia de brechas sustanciales en la calidad de vida en el país. Esta problemática se agudiza por la presencia continua de enfermedades no transmisibles y un alarmante aumento en las muertes relacionadas con la violencia. La académica subraya la urgencia de implementar "políticas diferenciadas" que se ajusten a los perfiles epidemiológicos y sociales específicos de cada estado de la República mexicana para abordar estas profundas desigualdades.
El análisis presentado por la profesora Agudelo en un reciente seminario revela una paradoja en el desarrollo de la salud pública en México. Mientras la esperanza de vida de los ciudadanos se incrementó un 6.7% entre 1990 y 2021, este avance no se ha traducido necesariamente en mejores condiciones de bienestar o en una reducción efectiva de las enfermedades que afectan a la población. Esta desconexión entre la longevidad y la calidad de vida resalta las limitaciones estructurales y los desafíos persistentes dentro del sistema de salud nacional. Las inequidades persisten no solo en la duración de la vida, sino en cómo se vive, con marcadas diferencias en la calidad de vida entre distintas regiones geográficas y entre hombres y mujeres.
Una de las preocupaciones centrales planteadas por la experta radica en la persistencia de las enfermedades no transmisibles (ENT) como las principales causas de fallecimiento en el país. Afecciones como el cáncer y las enfermedades cardiovasculares continúan representando una carga significativa para la salud pública. Aunque las cifras expuestas indican que la mortalidad por estas enfermedades no transmisibles disminuyó un 16.8% en el periodo de 1990 a 2021, siguen siendo los factores más letales para los mexicanos. Esta situación contrasta con el aumento alarmante en la mortalidad por afecciones transmisibles, como las respiratorias, que se elevaron un 50.3% en el mismo lapso. La dualidad de estos desafíos epidemiológicos requiere una estrategia integral y multifacética que no solo prevenga y trate las enfermedades crónicas, sino que también fortalezca la respuesta ante padecimientos infecciosos.
Más allá de las enfermedades, la salud de los mexicanos se ve gravemente afectada por un incremento preocupante en los "padecimientos externos". En este renglón, la académica de la UNAM hizo énfasis en el aumento de la mortalidad y discapacidad asociadas con la violencia, incluyendo homicidios y suicidios, así como lesiones causadas por armas de fuego. Este factor externo, de naturaleza social y de seguridad, representa un desafío complejo que impacta directamente en la esperanza de vida saludable y en la percepción de bienestar de la población. La coexistencia de estas causas de muerte, tanto internas (enfermedades) como externas (violencia), dibuja un panorama sombrío que exige una atención gubernamental prioritaria y coordinada entre diferentes sectores.
El desempeño del sistema de salud mexicano ha sido insuficiente para mitigar estas profundas brechas. Agudelo enfatiza que las limitaciones estructurales en el acceso y la calidad de la atención médica son barreras significativas. No basta con la mera existencia de sistemas de salud; la clave reside en la calidad de los servicios que ofrecen y en su capacidad para llegar a todos los segmentos de la población, especialmente a aquellos más vulnerables. La falta de equidad en la atención se traduce en que ciertos grupos demográficos y regiones continúen padeciendo una menor calidad de vida y un acceso limitado a intervenciones médicas preventivas y curativas.
Frente a este complejo escenario, la propuesta de Marcela Agudelo es clara y contundente: la implementación de "políticas diferenciadas". Estas políticas deben ser diseñadas para adaptarse a la heterogeneidad de los perfiles epidemiológicos y sociales que caracterizan a los distintos estados de México. Un enfoque "talla única" no es efectivo para abordar las variadas necesidades de salud de una nación tan diversa. La especialista del CIPPS aboga por estrategias que consideren las particularidades de cada región, desde los patrones de enfermedades predominantes hasta los factores socioeconómicos y culturales que influyen en la salud de sus habitantes. Solo a través de una visión descentralizada y adaptativa se podrá aspirar a una mejora real y equitativa en la salud de todos los mexicanos, garantizando que el aumento de la esperanza de vida se acompañe de una verdadera calidad de vida y bienestar para las generaciones futuras.
Salud, salud méxico, UNAM, Marcela Agudelo, Enfermedades no transmisibles, Violencia en México, Políticas de salud,