Sheinbaum Justifica Abstención de México en OEA sobre Nicaragua

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La presidenta justificó la abstención de México en la OEA sobre Nicaragua, citando principios de no intervención y autodeterminación. Descartó diálogo con Daniel Ortega, reafirmando la política exterior constitucional del país.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, ha defendido la reciente decisión de su administración de abstenerse en la votación de la Organización de los Estados Americanos (OEA) sobre la situación en Nicaragua. La postura mexicana, anunciada este jueves 20 de agosto, durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, se fundamenta en los principios constitucionales de política exterior del país, específicamente la no intervención y la autodeterminación de los pueblos.

La votación, que tuvo lugar el miércoles 19 de agosto, buscaba convocar a una Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA para abordar la crisis política en Nicaragua. La propuesta, impulsada por Estados Unidos, fue aprobada con 29 votos a favor, con Brasil votando en contra y México optando por la abstención. Dos países miembros estuvieron ausentes durante el proceso.

Sheinbaum Pardo fue categórica al explicar que la abstención de México no se deriva de una valoración personal sobre el gobierno del presidente nicaragüense Daniel Ortega, ni de las opiniones individuales de los funcionarios, incluida ella misma o el representante de México ante la OEA, Alejandro Encinas. En cambio, enfatizó que la decisión responde a una estricta adhesión a los principios de política exterior consagrados en la Constitución mexicana. "Tiene que ver con los principios constitucionales de México, más allá de si el representante ante la OEA, Alejandro Encinas o la Presidenta o esté de acuerdo o no esté de acuerdo, es un asunto de autodeterminación de los pueblos y está establecido claramente en la Constitución. Entonces, por eso se tomó la decisión de que hubiera abstención", declaró la mandataria.

Asimismo, la presidenta Sheinbaum descartó de plano la posibilidad de buscar un diálogo con Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, argumentando que no existe motivo alguno para tal acción.

El embajador de México ante la OEA, Alejandro Encinas, también desempeñó un papel crucial en la articulación de la postura de México. Durante la sesión del Consejo Permanente, Encinas argumentó que la situación interna de Nicaragua no representa una amenaza directa para la paz o la estabilidad del continente americano. Además, advirtió sobre los posibles efectos contraproducentes de ciertas acciones externas, sugiriendo que podrían generar una mayor desestabilización en el país centroamericano. Encinas también puntualizó que Nicaragua dejó de ser miembro de la OEA en noviembre de 2023, y que la organización podría estar excediendo sus facultades al abordar asuntos internos de un Estado que ya no forma parte de su estructura.

La controversia en torno a Nicaragua se intensificó después de que Daniel Ortega anunciara el 19 de julio de este año que no se celebrarían elecciones en el país, un movimiento que ha generado preocupación internacional. La administración de Ortega, en el poder desde 2007, y con su esposa Rosario Murillo como copresidenta desde 2017 tras una reforma constitucional en 2025 que amplió el periodo presidencial, ha sido objeto de escrutinio por el manejo de su sistema electoral y los derechos humanos.

La jefa del Ejecutivo federal reiteró que la política exterior mexicana ha mantenido históricamente principios de no intervención y respeto a la autodeterminación de los pueblos, independientemente de la administración en turno o las afinidades políticas. Esto significa que las decisiones de México en foros internacionales se toman con base en el marco legal vigente y los mandatos constitucionales, y no por posturas políticas ante los gobiernos involucrados.

 

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