Palos de Ciego

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Sobre el atentado perpetrado contra los diputados del partido Movimiento Ciudadano, Sergio Torres y Elizabeth Montoya, un amigo comentó que cómo era posible que un comando de esa envergadura, con ese nivel de logística, haya operado...

Sobre el atentado perpetrado contra los diputados del partido Movimiento  Ciudadano, Sergio Torres y Elizabeth Montoya, un amigo comentó que cómo era posible que un comando de esa envergadura, con ese nivel de logística, haya operado en pleno centro de la ciudad sin ser detectado por ninguna corporación de seguridad.

Aunque no hay información fidedigna y abundante, se puede inferir tomando en cuenta los hechos, de que, por lo menos, participaron una docena de delincuentes bien sincronizados para llevar a cabo esta operación. Se sabe que el diputado Torres se movía siempre con escoltas, los cuales lo acompañaban en el momento del atentado a bordo de una camioneta blanca. Los delincuentes tuvieron poder de fuego tanto para ellos como para las propias víctimas, con una muestra de superioridad que les permitió salir indemnes y fugados.

Toda esta operación parte de una vigilancia estricta sobre el diputado adentro y afuera del recinto del Congreso. Se ubicó el momento exacto en que abandona el lugar y aborda el auto en que se movería, su ruta y lugar de destino.

Lo sorprendente e indignante es la manera en que ese comando tan complejo pasó desapercibido. Operó en tiempo real en varios lugares de manera simultánea y sincronizada, y no pudo ser detectado por algún sistema de contraespionaje que todo Estado que se respete debe tener.

La gravedad y trascendencia política de los hechos deberían conducir a una detención en lo más inmediato de quienes perpetuaron este atentado, y no dejar que el azar lo resuelva todo o, en el peor de los casos, el olvido.

El Estado mexicano debe desplegar toda su fuerza e inteligencia para darle certidumbre a la ciudadanía de que hay una clara intención de aplicar el estado de derecho de frente a los desafíos que el crimen organizado lanza para lesionar su democracia y paz social, de los cuales, el Estado mexicano debe ser garante indiscutido.

Opinión, Opinión, Sinaloa, Seguridad, Sergio Torres Félix,